24.2.09

Las cenizas de Domingo

Publicado en Caretas 2066 19/febrero/2009 El libro contiene fotografías de Andrés Longhi, Luis Felipe Cueto, Herman Schwarz, Raúl ‘Avión’ García y otros. Con diez años de atraso, Domingo de Ramos presenta su quinto poemario: Las cenizas de Altamira. Domingo de Cenizas No es un nuevo libro. Tampoco una reedición. Las cenizas de Altamira es el quinto poemario de un vate que ya lleva seis, un inédito y una antología. El sinsentido cronológico tiene dos explicaciones: 1) es poesía peruana; 2) la imprenta retuvo los ejemplares impagos. Diez años después, el poeta cancela su recibo, sindica a su diagramador de estafador y presenta su libro de poemas. Por segunda vez para los medios, pero por vez primera para el público lector. El orden de los factores no altera la producción. Domingo Ramos, más conocido como Domingo de Ramos (Ica, 1960) ha seguido y sigue escribiendo. Desde que fundó y fundió el movimiento Kloaka (1982-1984) publicó libros como Arquitectura del espanto (1988), Pastor de Perros (1993) y Luna cerrada (1995). Aquella primera voz poética descendía los versos a ras del suelo, siempre cerca del asfalto que pisaba el migrante. Lumpenizaba el lenguaje, violentaba los ritmos y se abría paso a empellones hacia el centro mismo de la capital de las letras, Lima. A partir de Ósmosis (1996, Premio Copé de Poesía 1995), las polaroids se vuelven panorámicas. Es a partir de entonces que puede variar su registro, refinando finalmente su lenguaje con Erótika de Klase (2004, Concurso de Poesía Erótica Carlos Oquendo de Amat 2003). Las cenizas de Altamira nace de esa nueva mirada, generosa en imágenes y metáforas. Es la crónica de un viaje a Europa, que es a la vez un viaje a la semilla literaria: Eliot, Baudelaire, Pound. La historia de una pareja edénica en la cueva de Altamira. Que es también la de Platón. (Carlos Cabanillas) LA CENA DE LAS CENIZAS En un principio fue el desierto/ absoluto que los faros de un automóvil/ alumbró como si fueran los ojos de Dios un viento cálido abrió las/ semillas en el encofrado suelo como el caos y hubo jurásicos sufrimientos con/ frescas bolas de náuseas y mares hasta que llegó el reposo/ cuaternario y se hincharon las olas hubo calor y menos lagartos y se/ oyó el primer grito tan dialéctico como un pachacuti (...)

Las cenizas de Altamira en Presencia Cultural

El siguiente video fue emitido el 14 de febrero del 2009 en Presencia Cultural a

19.2.09

Leído en la presentación del libro Las cenizas de Altamira en La Noche de Barranco

*Por Victoria Guerrero ¿Estamos aquí para rescatar un libro? Sí y no Yo diría que estamos aquí para celebrar a un Poeta y, de manera personal, a un amigo, porque Domingo de Ramos le ha sacado el jugo a la poesía y a la vida, con todo lo que ambas tienen de difíciles y perturbadoras. Domingo de Ramos, hoy, invitándonos a rescatar su libro, nos anima a la relectura y a la confírmación -para aquellos puristas de la literatura- de que hace mucho tiempo, él y su poesía, han llegado a las ligas mayores y forman parte importante de nuestra tradición poética. Lo mejor para aquellos que lo queremos y admiramos su trabajo, es que no ha tenido que conceder nada, ni en la actitud, ni en el lenguaje ni en la temática. Desde Arquitectura del espanto, su primer libro, publicado en 1988 hasta Erótika de klase (2004) pasando por Pastor de perros (uno de sus libros más celebrados) y las Cenizas de Altamira, Domingo ha sabido imponer tercamente su propio estilo y su propia manera de “decir”, ambos políticamente in-correctos. Poeta de la migrancia, poeta de las márgenes le han dicho, lo hemos definido -nosotros los críticos- que nos gusta clasificar, a veces, amansarlo todo; pero en la poesía de Domingo algo genial siempre queda “chúcaro”, imposible de doblegar y clasificar como él mismo. Algo tierno y amargo estallan en versos que parecen no tener fin donde el lenguaje se vuelve un espacio de lucha y sensaciones. En ese contacto violento y deslumbrante con la urbe surge una poesía bella e impura, repleta de neologismos, “errores ” gramaticales que adquieren en su poesía una riqueza singular. La riqueza del sujeto migrante que se ha criado entre lenguas y, por lo tanto, su escritura siempre lleva la marca, la huella ingrata (o feliz, según se vea) de esa ruptura. Debo confesar que mi lectura de las Cenizas de Altamira es reciente. No tuve la oportunidad de leerlo hace 10 años, cuando recién se publicó, en 1999. Este libro es el más conceptual y elaborado de su producción. Como objeto, explora los intersticios entre la poesía y la fotografía, además del diseño. Uno se lleva a las manos un pequeño dossier de artistas famosos como Herman Schwartz, y de otros que lo son recientemente como José Carlos Martinat o Cherman. Las Cenizas es un libro de pérdida y crisis, que narra el descalabro de una ciudad y, a la vez, su posibilidad utópica de reconstrucción. Es un pachacuti que está esperando el momento exacto para volver. De allí que todos los personajes nos hablen a partir de su ruina, tanto corporal como espiritual. Altamira es el lugar primitivo, la cueva en la que el hombre representó a la naturaleza y se distanció de ella para dominarla. Este poemario, es la “venganza” de aquella naturaleza doblegada por la cultura. Finalmente, Altamira termina siendo la metarreflexión de un artista periférico sobre el origen de la cultura occidental. Digamos que era necesario poetizar la destrucción de la gran metropoli, porque solo de sus ruinas (de sus “cenizas”) puede ser posible la construcción de un cuerpo, una ciudad y un arte nuevos. Incluso me sentiría tentada a decir la fundación de un “Amor Nuevo” que invariablemente, dentro del poemario, se esfuma delante de los personajes, cuyo espíritu es oscuro, torvo, angustiado, como aquel “Nevermore”, aquel graznido profético de Poe, que canta uno de los personajes de este libro. Los personajes no tienen memoria, ni huella, solo olvido (y no sé por qué eso me recuerda a nuestra terca historia presente de olvidos y eternos retornos políticamente vergonzosos) . Por eso la ciudad y los cuerpos se hunden, y uno se convierte en el espectador indiferente de su caída. Solo queda la soledad indescriptible de los personajes que se enfrentan a la Muerte. Y cito aquí unos versos del poema “Ulladina”, que reflejan este sentir: Dejas lo que no dejas indistintamente sin otro movimiento fijo Que mis ojos enroscándose en tu cinura Y sin sentido abierto a la vera de cualquier sueño Busco un cuerpo más roñoso que el mio Para fingir recordarte o vararte y darme de espalda contra tu olvido Con ese sondaje delgadísimo con que trato de apresarte Pero inutilmente la realidad es un rinoceronte blanco Como blancos son tus pies mojados y estoy reconociendome Y solo la ciudad es verdad es incierta la pasión las palabras El holograma de un hombre sin zapatos pañales tendederos Allí donde me cuelgo ganchudo como una bella soledad Donde no me oyes porque tú no me oyes …. Encuentros y desencuentros El recorrido de Domingo, como sujeto, es realmente fascinante. De su Ica natal a los arenales de San Juan de Miraflores, su encuentro con el mundo Sanmarquino y sus viajes a Europa han construido a un artista que se ha nutrido de todo lo que sus ojos podían ver y aprehender en espacios tan radicalmente disímiles entre sí. Si Arquitectura del espanto y Pastor de perros poetizan el encuentro frontal y desencantado de la urbe limeña y sus márgenes, Las Cenizas surge de su deslumbramiento con Europa. Su primer viaje en 1996, luego de Ganar el Copé por su libro Ósmosis, lo llevan allá. Una de sus escalas: el aeropuerto de Moscú, donde percibe los rezagos de la caída ideológica y las miradas de rechazo hacia lo extranjero. Posteriormente, Barcelona abriría un poco su mirada, pero fueron la convivencia del museo y la modernidad de París lo que lo fascinaron y a la vez lo agredieron. El Nuevo mundo no resultó siendo más bello ni menos salvaje que nuestro mediocre mundo sudaca. Él mismo lo declaró en una entrevista al diario Correo de Trujillo en el año 2007: En ese viaje la impresión de Europa fue muy fuerte. Lima se me empequeñeció, se hizo una ciudad enana llena de liliputienses. En los cuatro meses de mi viaje se cayeron varios mitos de mis lecturas, del cine y de la poesía, y toda la cultura occidental. La actitud de los europeos ha caído, hablando con dureza, da asco. Son gente que se está amurallando para que la gente no entre en su territorio, y ellos pueden entrar a todo el mundo. Me dio una mala impresión. Todas esas experiencias cambian tu poética. Desde esa primera impresión hasta hoy muchos viajes y muchos versos han corrido, felizmente y para bien de nuestra poesía. Desde el muchachito militante del colegio, con brazalete rojo en el brazo, luego integrante del movimiento poético Kloaka hasta el reconocimiento de su obra fuera, en Europa y recientemente en los Estados Unidos. Para los que hemos tenido la oportunidad de estar cerca de Domingo en los últimos tiempos, sabemos del hombre sensible que es, del luchador constante que ha intentado superar la enfermedad, que se ha levantado de sus cenizas (si cabe ello para esta celebración, una metáfora de un libro y un artista reencontrados) y que ha gozado con el hallazgo de una familia y una nieta, símbolo de ternura y vitalidad. Y esas noches en las que Victoria Guerrero pelea con Domingo de Ramos por “ni un solo trago más”, es que te digo que te quiero, que te queremos aquí para celebrar esto y lo que se viene, tu “Dorada Apokalypsis”. Lima, 16 de febrero de 2009. *Poeta y crítica y directora de la revista Intermezzo Tropical.

La isla de los muertos del pintor Arnold Bucklin

EL INICIADO “Allí donde forjan la desolación dicen que han hecho la paz” Tácito Aquí me vuelto rapado y olvidado en este mes gaseado en que lloviznan ciertas cosas núbiles y sombrías Veo lo que me rodea Tanto que huelo llego y me detengo Afilo los huesos Deshago mis fronteras No soy ciudadano de nadie Hacia mis pies la arena Las señas del bautizo Temblequean las piedras las cañas los odres de arena el cántaro de agua Se alzan y silban las cruces y latones de carros alambrones de luz hoyan los faldones de mar cortan las ligaduras de los muelles Se encienden las ventanas abiertas en el fresco nocturno de las huesas El cernícalo sol se embruma Los perros ramonean los árboles lechosos Me impele la hermosura del viento el aire cálido y pardo de la arena Esta imprecisa envoltura humana donde duermo en odio a un costado de todos y como calles distantes atardecen mis sueños de maltrechas ciudades de cacerías de levantamientos o de grandes ausencias Llego como si fuera a arrebatarle la calidez de sus bancas el plumaje de sus aves o tu misma morbidez de viejo Pastor perseguido Atávico y devoto de una misma noche Doy mi forma doy mi llama –Sol y gas- Azulinos como no fueron tus ojos Es lo que heredo es lo que heredo Tu palabra tu vida dilusoria en mi mente tu imagen predilecta adecuadamente moderna cuando vi por enésima vez con estas sombras que aún nos cubren a pesar de la explanada de tu romanza a medio modular quebrada en finísimas lluvias quejosa para cachorros aquellos que jironeaban tu noble tela enterraban tu rostro cromado y negro con cánticos desaforados de los de abajo siempre los de abajo se mezclan se apedrean se acuchillan se atropellan cabezas cóncavas se arrastran caen sus leyes los trajes desolados cristianos se estrujan los tragos el humo estrangulan oh virgen mía tu altivo cuello sangra sobre el vaso y desgarran al Pastor Me inmolaba ni sabio ni poeta ni maestro ni aprendiz te elegí Y heme aquí con esta coraza abierta al infinito con esta manera de sentir y quemar por lo inexistente este desdichado terror al mundo al látigo porfiando los cueros este dolor de la sabiduría que se desmorona en rondallas de míseras casas cuya belleza es la simpleza de sus trenzas de sus ropas y su silencio su destierro y su astucia Oh es lo que heredo es lo que heredo Un cráneo mi dulce cráneo un manojo de nombres un país vetusto una porción de carne este mapa donde me encuentro iluso y neutro con quebradiza mano de asir el pensamiento Se abate mi corazón sinmemoria (al otro lado los nudillos flojos el polvo de la sordera) Oh la inesperada marea que rabia cuyo song continuo vidrea mi voz alcoholiza mis palabras y tu boca noctámbula hablándome de los rigores de la biblia tu estoica mirada no es más que la poca creencia que hay en ti o yo que no soy más que la pobre aventura del hombre en el vacío ¿Hacia donde nos conducen estas voluntades solubles? estos golpes de pared esos tubos de sangre malasombras que entibian los barrotes de un sol irredento mordido entre las peñas? Porque tú sigues oliendo detrás de las puertas detrás del mediodía a veces como un pasado o un presente que puñeteo con un fresco de torres derribadas y viene el caos debajo de las pistas viene el tiempo como un muñeco que me ata las manos dulce e infante domina mis sentidos Oh rebúlleme rebélame que el cierzo de tu aliento al despertar desmugra mi esqueleto Oteo y no hay mujer posible para este país arrecho y esa sordina de siempre Levántate MATA y Come Y todo fue ocultado cercado de alambrados en medio de una luz cavernosa Como espectro de cielo un lago Donde la edad tiene muchos perfiles el presente es un movimiento impreciso y la realidad es una sola y única marejada que pasa silenciosa a encanecer las rocas los mascarones del mar tu propia mirada sólidamente pura Yo vi tu danzaq en el destierro vi las llamas de los semáforos sumergidos en ideas de muerte y sangre y lo atesoré y me pudrí y me consumí ahora cristalino y vertical asumí mi nueva indumentaria la benigna claridad de la madre Yo heredé esto yo heredé esto Las canciones que fluyen me hablan y regresan bajo un cielo de Humareda que muestra su misterio donde un peruano diserta entre ruinas su largo agravío su desnudez rocosa ante el espacio poblado de criaturas xenófobas de blanco de hule de cobre y sobre una pared cagada de moscas tus huellas dactilares escurriéndose como un río fijo de las esquinas hacia donde van los rostros ya roídos por el insomnio a reconfortar las calles en paisajes de semáforos Oh el largo y húmedo tren sofocado por el Humo Ciclo ciclo Oh la dicha vampiresca y el venado de diminuta arena pasta mirando el horizonte tieso sobre la tela del moribundo Ya nada conmueve ya nada gira No obstante la vigilia del agua Oigo caer las riberas al igual que las monedas del cielo de estaño y el pie maltrecho hurgando el trazo de la demencia Es lo que heredo es lo que heredo La Plaza de Armas a una década de los derrumbes al principio del caos Un hombre de camisa camina hacia su plena confesión ideó la forma de la raza sobre volúmenes pastosos la urbe del arco iris le sobrevive la frente la tez cetrina de las águilas incita al vuelo con avidez de tiempo se descuaja del cuerpo y toma una nación la lengua de los hombres lo que corre limpiamente hacia lo hermoso y llevado de la mano lo siniestran y lo esparcen por todos los rincones geológicos su ruinosa quijada está sepultada por una lunacha aguardentosa Oh estos ojos tigres que ya no ven la orilla desierta los casos quiméricos las coces del invierno o tu invierno que se detiene a una pared de mi sordera Se cosen se suman Odio Odio irreparable sesgo en el cuerpo Es lo que heredo es lo que heredo El certero aborto en el corazón que aniebla vidrioso el desdén de las olas que amuebla y eriza el pecho de flechas y desvíos hacia carreteras tragadas de arena abruptas por falderíos y chozas ardientes que se inclinan al precipicio En el culo del mundo tengo un nombre y una pistola Y vienes tú al que a veces temo más que al hijo más que al padre como una madre aunque ya no eres ni padre ni madre sino madera dulce de las bancas de los barcos náufragos en muñones de agua como de Odio y calles y calles donde te vi y me dijiste “Nací como un lirio en el jardín, ansí fui criado y como vino mi edad envejecí y como habrá de morir, ansí me sequé y morí” Los aborrecí y los destruí cuando toqué las hebras del manzano tus palabras me negaban y te negaban y les dije “Antes de que tú existieras, yo soy” Ah el tiempo que ya nada conjura que ya nada aquieta ni el racimo agraz del corazón Oh si te oigo el furor que daña mi sordera el ansia de los párpados viador vesánico agónico de perros sobre la cruz de tus alas vuela tu noche lavada y oxidada relumbrando en páginas oscuras de pueblos oscuros que no es más grande que las alas del colibrí zumbando entre ruinas de flores y porcelana y tú no estabas ni dentro ni fuera sólo aquí 7 pm. sobre el reverdecido San Juan con huellas y túnicas a la hora del ángelus yendo a comprar camotes fritos y sangrecita con papas alguna col para embotar la mesa y un rosario de cocos con que se inicia el noveno día del reposo indecible expatriado con una paz que nunca llega que no le invento y no alojé este mundo ni coseché estos tambores ni gormé tu criatura este pedazo de polvo donde ya no hablo ni bebo sino huyo de todo lo que dicen de ti Tozuda soledad Llamas de la insolación Afiébrate de mí veo la hozadura de la noche delineando en el agua tu fría e impía anatomía como barca sin remo ¿A dormir? ¿A viajar? ¿Hacia dónde va tu espolón tu eslora lúcida envuelta en un cendal de aire? Noche de aceite sobre tu quilla reposa la mujer desnuda y enamorada y con alisia zarza alimenta tu frente tu fuente ¿Acaso tu deshecha casa? Oficiaré el silencio Maestro de los remos 4,000 vírgenes para cantar tu gesta pido mas perros son lo que tengo una amante un cadete de pita y estas regiones pobladas de púas y estacas sobre mi cabeza un vecino sombrío a cuya hija seduje aquella del fusilamiento la que hablaba a mi sordera pétrea y melancólica Su rostro era como un pocillo hondo con relámpagos que asustan cuando me hablaba de la guerra cuando cantaba a la carne cuando dormía y se acostaba con el alba y su abrazo yermo y salvaje reanudaba esta manera de vivir si no es soñar con una horca que disimulaba el día con vagos campos de huesos olas y nubes ferias de párvulos violentos y asesinos de corbatas el joven rostro del rádium que se asoma como un péndulo sobre estas calles abiertas ¿Y tú con qué me has trazado? Yo hombre torcido entre la noche y el día entre cosas libres y no libres no tengo un animal semejante a mi cráneo que me inquiete o me llame para abolir a tiempo mi horrorosa carne Sólo el canino instinto de un corazón puro me devuelve el aro el trinche la pala mi vómica manera de sobar mi andar solitario por calles primitivas con este desprecio al sol del mediodía que me quita el sueño el asombro de ser sombra ¿Voy por donde cae el hilo que tantea su abismo? Memorioso y caústico recorto mi paisaje este país largo y tendido como trenza de ríos que se rechazan entre sí me devuelven una convivencia fallida y así partido en repugnante suelo me ostré peregrino adonde el movimiento va voy donde me fabulan perverso y sucio voy entre el boquerío de la gente y linchamientos anónimos voy con los ojos mojados molinetes mis brazos para hambrienta hoguera donde quemar mi nombre o mi sola voluntad de tejedor iluso de intrincados mundos a perder voy para volver y equivocarme otra vez y me armo de estas abigarradas costumbres de hombres de lobos Mi indígena mula corre a enseñorearse sobre el pasto y yo sobre ella que al torcer sus cabellos apaga el infierno y su cuerpo yesoso y su alma yesosa Oh que trunca fue la noche de ebrias caderas como piedras y el exceso me abruma y tú tocado de algún misterio me ves hurgando tus cartas tu rosa de viento tus astros del 30 o tu sepultada oreja que ya no me escucha soy tan austral esponjado por desérticos vientos Icónico hasta nuestros días ritual ayunado Y te proteges de las puertas de aquellas al final de la espera donde se abate la arenilla que cae a tus pies que han desandado las tardes las furias el lugar que no es lugar mi propia mirada en el tendedero Hecho pedazos (Del libro Pastor de perros editado en 1993)

8.2.09

Convocatoria Internacional de Poesía

Convocatoria Internacional de Poesía “Antología de Poesía 2009” Convocatoria abierta para el Perú

La Antología de Poesía 2009 surge de la necesidad de interactuar con poetas de distintas épocas y latitudes, cuyo idioma castellano los compromete con la palabra escrita de diversas maneras y en momentos distintos. Este proyecto, liderado por Ediciones Jaguar, recopilará lo mejor del trabajo poético de Hispanoamérica y las Islas del Caribe en cinco tomos, que estarán acompañados de estudios críticos sobre los textos antologados. Con el objetivo de lograr nuestro cometido de la manera más justa y organizada posible, Ediciones Jaguar ha decidido abrir convocatoria por países para la previa recepción y evaluación de los textos. La convocatoria estará abierta para cada país de acuerdo a las fechas estipuladas en las bases correspondientes. Nuestra antología creará un mapa poético entre México, Centroamérica, Sudamérica, España y las Islas del Caribe, y de esta manera enriquecerá el panorama poético de la lengua española. Bases: · Podrán participar todos los (as) poetas nacidos (as) a partir de 1940. Acordamos esta fecha de partida por cuestiones generacionales (este criterio, es puramente estadístico).

· Los poemas a enviar deberán de ser de autoría propia y en español. Estar a doble espacio y en fuente Times New Roman, número 12. En caso de que los poemas tengan un formato diferente al señalado anteriormente, le solicitamos que lo notifique en el envío.

· La cantidad mínima que deseamos es de cinco poemas, con un máximo de veinte poemas. Si los poemas pertenecen a un libro, al final del poema le solicitamos anexe los datos correspondientes (Autor/a, título del libro, editorial y año de publicación), y si los poemas son inéditos o por publicarse en alguna editorial, especifíquelo.

· La temática es libre.

·A los autores que reciban esta convocatoria se les solicita una ficha curricular en la que anexen los siguientes datos; nombre, dirección electrónica, país de origen, domicilio particular y su trayectoria literaria, además de una foto. Solicitamos sus datos personales para uso exclusivo de la institución, y de la misma manera para hacerles llegar futuras invitaciones, la finalidad de esta solicitud es crear una base de datos y realizar un mapa poético.

· La presente convocatoria estará vigente a partir del 1 de febrero y cierra el 4 de abril del presente año.

· Todas las participaciones literarias deberán de ser enviadas a la siguiente dirección: antologiainternacionaldepoesiaperu2009@hotmail.com

· A los participantes se les notificará de la recepción de sus trabajos en un correo electrónico.

· Los autores seleccionados cederán los derechos de la publicación del material poético a Ediciones Jaguar.

· La participación en esta convocatoria implica la completa aceptación de sus bases.

La presente convocatoria internacional de poesía reunirá a las nuevas voces de la lírica castellana y de las Islas del Caribe, en un libro editado por Ediciones Jaguar a principios del 2010, a presentarse en la ciudad de Cali, Colombia. La presente antología será editada en cinco tomos. Agradecemos a todos los autores el interés ante el presente proyecto editorial a realizarse. De la misma manera en que les solicitamos sus colaboraciones les informaremos de los portales de internet en donde podrán consultar tanto la lista de los poetas antologados como un estudio preliminar del trabajo a publicarse. [1]

Atentamente Alessandra Tenorio Javier Zamudio Juan Carlos Recinos 1 de febrero de 2009 Cali, Colombia.
Ediciones Jaguar
[1] Los antologadores informamos que tanto los nombres de las antologías por países como de la antología general, serán designados por el consejo consultivo de Ediciones Jaguar.

6.2.09

"Las cenizas de Altamira"

“Las cenizas de Altamira” de Domingo de Ramos Mitología urbana *Por Tulio Mora
“Las cenizas de Altamira”, el último libro de Domingo de Ramos confirma que estamos ya no ante un autor prometedor, sino dotado de una voz personal y muy sugerente.
Uno de los discursos poéticos más vigorosos de las últimas décadas es el que proviene de la migración de Lima, poniendo de manifiesto esas dimensión híbrida característica de nuestra mejor poesía: el texto como una puesta en escena de diversas fuentes (paradigmas, tecnología, medios, lengua, tensiones sociales, erotismo, oposición centro /periferia ) aludiendo
a la compleja formación de la nueva cultura de masas que ya había entrevisto Martin Lienhard en respuesta al pesimismo de la transculturación andina como equivalente a renuncia y desidentidad. Desde los pasos consistentes dados por José María Arguedas (el fundador de esa nueva tradición poética en 1962 con “Al padre creador Túpac Amaru”),luego por Césareo Martínez (“El sordo cantar de Lima”) se han agregado otras voces: Jaime Urco (“Poca luz en el bar”), José Cerna (“Ruda”), Roxana Crisólogo (“Abajo sobre el cielo”) y Domingo de Ramos, junto a Róger Santibáñez, el poeta más destacado del Movimiento Kloaka, autor de varios libros, uno de los cuales (“Ósmosis”) obtuvo el segundo premio del concurso Copé (1996). José A. Mazzotti en “El Bosque de los huesos” explica la obra de De Ramos “como parte de una tradición andina, aunque migrante y revestida de una aparato retórico modernizante”, lo que en buena cuenta resalta la estrategia aglutinadora de esta nueva poesía que recrea (mitologiza) una realidad construida por múltiples referentes con una renovada peculiaridad: se trata se trata de una expresión que ya no es andina pero tampoco plenamente cosmopolita ,una expresión intermedia entre el centro (Lima) y las periferias (el interior del país), que es a su vez periférica pero no tan distante, beneficiándose marginalmente de los impulsos culturales del centro (un centro construido híbridamente también, hay que agregar). Esta estrategia aglutinadora, mejor excéntrica, tiene una inconfundible propuesta de discurso barroco o barroso, aluvional, de acumulación y montaje, que se manifiesta como una carencia de “suelo literario homogéneo” y se puede “montar en todos los estilos”, según expresa Néstor Perlongher en uno de sus prólogos a “Medusario”, una antología latinoamericana de la reciente poesía neobarroca (Fondo de Cultura Económica 1998). No es casual que De Ramos rinda homenaje a uno de los grandes poetas cubanos de esa tendencia (Eliseo Diego), convirtiéndolo en alter ego o interlocutor poético a lo largo de “Las cenizas de Altamira”(1999, 112 pp. con excelentes fotos de diversos artistas). “Altamira” nos remite a la primera fuente cultural de Occidente (la famosa cueva española) y “cenizas” sugiere tanto su destrucción como su naturaleza dispersa, inasible, estéril. La primera propuesta de De Ramos (”Las tribulaciones de don Diego”) es entonces un espacio para situarse: el “suelo tembloroso harinoso/ abolido y ficcionado “ de Altamira que no es “isla ni mar”,donde
todo se encuentra al borde de la inminencia: una catástrofe o un milagro, y por eso mismo todo
es incierto, hasta el propio lugar de Altamira, la ficción de “un mal de ojo” (signo de la cultura andina), o “producto de mis matemáticas del escaneo de esta tecnología de punta” (signo de la modernidad tecnológica). La intervención de Diego ante las dudas del sujeto poético de que Altamira no es un espacio, sino de un tumulto, “obra de algún plutoniano ardor /que ha quemado los resinosos cromosomas genes y / neuronas para acabar con el Origen / con la moldura con la bóveda del mundo”, nos revela que no estamos frente a ruinas arqueológicas (la historia), sino a desechos humanos.
Origen, moldura y bóveda, por otra parte relacionan tres procesos temporales y espaciales diversos: la memoria (andina premigratoria),la forma (su código de interrelación) y la esperanza (un templo o cielo).Ante la pérdida de Altamira el sujeto poético se ha vuelto “hosco,torvo,
lúgubre y odioso”repitiendo “Nevermore Nevermore”, una resonancia del estribillo del “Cuervo”
de Allan Poe , y su caminar sin huellas por las costas de Altamira le da la sensación de fijeza y extravío a la vez (“con un pie machacado y el / otro pie orientado hacia el sur”). Ángel y/o profeta, Eliseo Diego se transforma súbitamente en un ser rojo indefinible (“ya seas Ave o Diablo”) al que su interlocutor le lee unos “abrevaderos que conseguí/ en LaParada",abrevaderos
que no son mensajes (escatológicos, filosóficos, apocalípticos), como pudiera imaginarse por el escenario descrito previamente, sino apenas la documentación de lo cotidiano (“ya te envié el recibo de tu casa”) ,aunque ,obviamente, implica también el reconocimiento de esa dimensión donde lo mitológico, lo histórico y lo ficcionado se funden en un sustrato extravagante, una catástrofe en el corazón mismo del sentido, el sinsentido: por un lado Diego es el fundador de Altamira, amador de una indígena, tiene una “fealdad hispánica” y un “Dios negro” lo lastima; pero por otro Altamira es la pérdida del hilo del discurso diluyéndose en u n diálogo de giros populares (“ya pé dime / causita”) en el que alguien alude a un borracho que tal vez ha tenido una visión contemplando la vela. Esta ficcionalización catastrófica convierte a De Ramos en un fabulador mítico de lo urbano, que ya no se reconoce en el registro de lo cotidiano, sino más bien en una hipertextualidad producto de la hiperrealidad que quiere representar, de alguna manera emparentado con las narraciones de Cronwell Jara, y que desata una gran intensidad –aunque todo el libro mantiene un tono parejo-en “La cena de las cenizas”, texto que tal vez De Ramos tome de referencia, por la complejidad de niveles, alteración de ritmos y las torciones de la imágenes, transformando lo confesional en confusional, para escribir“una obra de las migraciones humana”, como nos advierte en la contratapa. *Poeta, escritor y miembro de Hora Zero. Publicado en el periódico Cambio 13 de febrero del 2000.