7.12.08
Tres poemas del libro ARQUITECTURA DEL ESPANTO (Asalto al cielo, 1988) **
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En la fresca tarde de mayo
En la fresca tarde de mayo
blanca y calurosa
en la escena de ayer donde filmamos un trozo de lo que hoy vivimos
habíamos hablado tanto
recorriendo en la memoria los sitios angustiantes de nuestra niñez
“Aquel barrio oscuro de las fábricas
de donde salen rostros ahumados
rumbo a las casas destartaladas por el viento
llenas de aliento de sueños palpitando
sobre catres que rechinan de tanta soledad
y tu asma azul y tu asma azul...”
(El ruido de motores apagados / voces por la acera
el entrechocar de botellas / noche embriagada y el murmullo de la
gente)
“Y cómo acordarme de ti
tenías la apariencia de un perro salvaje
y nosotros que nos burlábamos de tu cara
de lo huraño que eras mordiendo a los que te perseguían a palos
y cansado te refugiabas en nuestra covacha
llena de pulgas y allí mismo yo traje unos panes de ayer
junto con Saúl, tanto tiempo en pocas horas
como si fuera hoy el invierno en que nuestros padres
tuvieron que acampar a dos leguas de las estrellas
cerca al mar mientras nos desalojaban de nuestras prendas
para ir desnudos al río donde todo se detenía
como el charco plúmbeo que nos cobija
de los rayos del sol...”
(El viento húmedo levantando polvo / el café humeado sorbido
por labios temblorosos / los pasos irreconocibles desde la otra orilla
calles húmedas y el murmullo de la gente)
Se había hecho tarde y no pude detenerme para avanzar
Caminando / perdido / quieto como una roca me deslicé
calle abajo y vi un letrero que dice bar subí y pedí
ron para la sed y humedecí mis recuerdos cuando me encuentro
conversando contigo frío hinchado de vaho con un bloque
de hielo entre las manos
“Sí, fue en verano apenas llegué y pesqué una terrible
insolación porque anduvimos muchos días por estos desiertos
donde Dios jamás alcanzó a mirar...”
Recuerdo las noches en que nos escapábamos al cerro más alto
allí hacíamos fogatas y devolvíamos a las pálidas casas
esas llamas que desgarraban / La noche
casi nos devora con todo nuestros
deseos y maldiciones y rodamos y nos apretujamos
como una bola de nieve hasta alcanzar la edad para tener una mujer
y borrarnos los barritos de la cara. Me acuerdo yo tuve que
abandonar la casa la escuela y la hembrita con quien soñé
masturbándome
hasta altas horas de la noche y que tú hacías tu mujer en mi ausencia
desde entonces toda la mancha me trataba con indiferencia
y me odiaban
porque era un cholo y un anciano que ya no servía para nada
y huí / huí a dos cuadras para caer a cántaros bajo una madeja de niebla
y ciego irrumpí de un puntapié en mi cuarto
y escribí lustros atrás “esto sucedió frente al mar y ninguna botella
me trajo noticias de mis padres” No estaba escribiendo ni pensando
el tiempo cayó en mi garganta como una suave anestesia
y todo se alejaba cada vez más cada vez más...
(Noche embriagada con una canción de cantina / los rostros sudorosos
los gestos nerviosos / la respiración asmática de un reloj de plástico
La densa luz entrando como un arco hasta el pecho violado de la mesa
y el murmullo de la gente)
Se acabó la calurosa tarde
y estoy solo / los trazos débiles de algunos rostros
se esfuman y tú te vas con esa multitud como una bandada de
pájaros asustados / ya nadie me espera en el siguiente paradero
la avenida se angosta y veo una sombra tensa y la detuve gritándole
volteó rotando como un planeta y se quedó paralizada
absorbiendo mi llamado como si lo hubiera escuchado en otro tiempo
y me preguntó ¿Quién eres tú? / su pasmada figura
contuvo el aire
(Oh maldito recuerdo ¡No me aceches! ¡aléjate concíbeme el olvido!
hazme intemporal sin memoria y sin raíces! no merezco
mi difunta muerte no la quiero dócil inválida y desarrapada
rondándome
por las esquinas ¡Lábrame un cráneo donde mire el blando cuerpo
del suicidio para esta torva imagen que me han levantado los que
quieren verme muerto entre los muertos!)
(Gritos destemplados / los sentidos se opacan / los miembros
fletados a las sillas / las cabezas giran intermitentemente
torpes pasos ágiles / el piso enlodao de aserrín /
noche embriagada / y la música que es una nube que baja y sube
respirando como un pulmón enfermo / Su contenida mirada era
una flecha ardiéndome en los párpados:
¿Quién eres tú? ¿Te conozco de algún sitio?
(Los dientes brillando como el lomo de las moscas / la radiola rayando
un disco lejano / los viejos desmuelados mirando el oscuro horizonte
el mozo despeinado como un cerro bombardeado / más allá la niebla
humedeciendo los parques y el estertor de las almas que huyen
espantadas por el alba)
No hubo palabras sólo un remezón en el vacío y un dolor
incandescente en el suelo donde yace el pasado como un poste
y una sórdida imagen se diluía a trancos por entre densas humaredas
por entre carretillas y hervideros de yerbas.
Me incorporé como la tarde se extiende antes del ocaso / dejé
a un lado la noche
tomé altura y me alejé
(¿lo había visto? ¿era él? Porque esa maciza sombra me tumbó
sobre tantas preguntas y me hace ver la luz de unos ojos que acaso
hoy recuerde cuando miro a esta mujer que tomo desde la
cintura y le acaricio los senos y la arrojo a un costado)
¡Sí! por eso huiste, ahora tus palabras me suenan como el
tableteo de un martillo.
No, no la maté; para qué ensuciarme las manos
me puse a ruletear mi vida apreté el gatillo y salió un sonido
hueco y cambió todo, menos
la ciudad que apesta como aquellos
que dicen puras huevadas de lo que hice o no hice / Dime si con todo
esto
puedo vivir en paz morir en paz no faltará algún cojudo
que se acuerde de mí y entonces nada será mío ni mi fresca locura
ni mi hermosa soledad mi detestable soledad mi malparida soledad...
Y así anduve buscándolo perdiéndome (Ingrávido y pesado como
un sueño irrealizable) y me marché hasta la última tarde en que violé
la Impecable blancura de tu muerte.
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Declaración de amor entre un ciego y un sordo
E.V.M.R
... “Y tu cabeza era como el follaje que se balancea en los
campos de verano cuando la tibia brisa mueve sus tallos y tus labios
eran una gota de agua en mi rostro y tu corazón iluminaba el día como
una piedra ígnea sobre lomas estériles sobre pantanos donde me enlodé
creyendo que aún me amabas pero salí apestado, violáceo, arrastrado
por tu recuerdo, porque eres todos
los días de una historia trunca analfabeta que no supo enseñarme
eso que estremece el corazón y la cabeza como una vena cortada
cuando el cuerpo termina como una gota de polvo / polvo imperfecto
polvo enamorado
Y me dijiste que yo era un ciego que no veía más allá de mis
narices / que estaba más sordo que un sordo que escuchaba y no
escuchaba que me gustabas y no me gustabas que tenías pecas
y hablabas despacio que tu silencio era mi silencio
Pudo haber sido cierto pero ya todo ardía y caían hojas de hielo
sobre mi espalda y tu voz venía resonando como un gemido ahogado
en sangre...”
Y ahora que he alcanzado la estatura de los pájaros
me acerco a ti y doy mis primeros pasos indecisos
y me siento como un extranjero
sin poder pronunciar tu nombre
y la noche claro y la noche
fría que me mira como un muerto
y eso por eso que soplo como tierra recalentada ante la lluvia
donde tu cuerpo es una acumulación de yerbas sobre la arena parda.
No hablemos más quiero imaginarte música muda torrente roto
que erosionas mis paredes hasta dejarlas ruinosas
como huacas donde se erige un templo cristiano
en una guerra a la que nunca asistí y de la cual salí perdiendo
y aún continuaré perdiendo si termino contigo
pero es imposible / cada vez te veo más cerca
llena de muerte
y sonámbula de sueños me dijiste: “La muerte es la
madre de la belleza por eso ella vendrá y cumplirá nuestros deseos”
Y al día siguiente despierto de una pesadilla
abrazando el catre y oliendo el humo de las velas derretidas
II
-Me siento mal no debo hacer estas cosas. No esta bien /
me dices y miras al espejo empozada en una acequia
que te echas para mejorarte el cutis y rejuvenecerte no sé
cuántas décadas o segundos cuando tu silencio se prolonga más
de lo debido y las palabras se quiebran por el frío
en medio de los cables / en el camino de una llamada
de las doce que usurpo yo ahora con voz temblorosa
queriendo arrancar el fono masticando el lapicero
y arrugando el papel donde escribí un poema de amor apresurado
-No, no está bien lo que hacemos- me dices y miro tus ojos
(“el album de familia”) y me pongo a dibujar tu rostro tras el
teléfono
cuando viene la policía y armo una pedrea
y yo pensaba en ti en que algún día nos veríamos
escribiendo en las paredes nuestros nombres
De nuevo en la celda y nos arrojan agua y de pronto
despierto y todo vuelve a la normalidad
menos mi cuerpo que ya no es el mismo
hasta tengo miedo de levantar el auricular
y marcar el número perfecto-pero el corazón se equivoca
como una computadora
y oigo el roce de tus labios sobre mi oreja
y puedo ver cuando te arrecuestas en el árbol
y te envuelves como un huevo
y se hace frágil tu coraza
ante ese otro sol depresivo
porque su soledad es cruel
a pesar de que lo rodean millones de estrellas y galaxias
que como yo tienen un brillo modesto
III
Aunque te vea y tú no me puedas ver
aunque mis ojos se inflamen como llamas
y tú los veas como profundos hoyos
aunque de mí salga una brizna de soledad
y tú la siegues como quien siega la vida de un perro
o de un insecto que merodea las migajas de un banquete
tú me pides que me calle / que no hable de esas cosas.
Para entonces yo ya me habré marchado
poseído por un resplandor
como si fuera todas las explosiones
juntas de una guerra / o me habré quedado como una estatua
resquebrajado por la luz / mojado por la madrugada
inútilmente borracho como aquel rostro
helado de las doce deambulando en el asfalto
mendigando unos tragos por la Mía Farrow
cruzando una esquina azul
y los cabros y las putas que se gritan
los belfos de la noche babeando los postes
los edificios de vidrios de donde salen hombres
enigmáticos y mujeres maquilladas
mientras escucho tu embriagada voz detrás
del teléfono:
La garúa / los quetes / tus tiernos labios
hablándome de pétalos de arroz y de cosas imposibles
la revolución imposible / los rostros maltratados por
nuestra cirugía y nuestros hospitales
la muerte imposible / vida previsible y mi sordera y mi ceguera
tus breves respuestas esquivas / un quizás un tal vez y el azar
oh el tiempo es el peor enemigo
Sabes que cada invierno es el espacio que dejas
para recordarte como siento la vellosidad del aire
como dos rayos que se cruzan
como la colisión de dos arco iris en la noche
Sabes que tu presencia es como un dolor en el pecho
Sabes que quisiera ser tu amante
en tus ratos libres y miserables
cuando entres al baño
y cuando sola te acuestes.
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Escrito en soledad
Porque nadie ha tomado en serio mi soledad
de animal acorralado por el fuego
mi obstinada permanencia en la vida
alfarero de las horas / del tiempo que pasa irremediablemente
sin pena y sin gloria en la esquina de mi barrio
con mis amigos y enemigos
con un sol y una luna persiguiéndome
como una maldita joroba
yo te digo
que esta noche me siento alejado de los hombres
diferente inexplicablemente
y tengo tantas ganas de estar solo
como un poste a medianoche
caminando en el silencio
de los arenales suaves como tapiz de grasa
pensativo
encerrado en mis propias imágenes
susurrando una canción
transpirando
bajo las sombras de los
edificios invertebrados
que se arquean como un laberinto de luz
Porque nadie ha traspasado esta piel que se escama con los años
con la cual ando y dormito por el mundo ausente
a los ojos de las bestias
que postergan / que aniquilan
la belleza del pan
la belleza de la lepra horadando las quijadas
mi propia belleza
que es una habitación desconocida
como aquellos que veo
rostros partidos
en una baraja de naipes
en un juego en el cual todos arrojan
más sombras sobre la luz
sobre el silencio
de un cuerpo que nunca muere
no estalla no estorba
el ritmo del universo
... Y EL ALMA ARAÑA
me interroga sobre el dolor
y la ausencia de estos cerros
Porque estos pensamientos brotan torpes como cerdos enjaulados
de deslizarse a una ilusión:
Hombre tumbado por la soledad
hombre errante / sin huella ante la historia
ante la especie
como las aguas que corroen las rocas en tierra ósea
donde se esparcen
donde desaparecen
sin honduras / sin cimiento...
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** La espacialidad de los poemas pueden haberse distorsionado por el diseño del blog.
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6.12.08
La poesía de Domingo de Ramos y Pastor de perros (fragmento)*
Por César Ángeles L.
Dos
«¡Oh el deslumbramiento del horror! Mejor será largarnos / de esta ciudad a la que nunca pertenecimos / y ya no tengo banderas ni multitudes / Estoy perdido / entre los edificios / entre las calles / y bocacalles / entre los cerros y basurales / deambulando con tu imagen impregnada en mi mente / (y tú Sarita eres como un rockanrol en mi pecho / oliendo a pasta que consume mi banda pensando en ti / en el cielo que le ofreces por unas monedas) / ¿Qué puedo hacer? [...]»(de «Banda nocturna», en Arquitectura del espanto).
«[...] Y así se vence la noche / se vence solitaria río abajo donde hacemos rodar / nuestros ojos como piedras rugosas bajo el agua.»(de «A la hora del pay», en Pastor de perros).
«[...] mi mente que se acrece y se arruga / en tiempos en que me devoran estas faenas impuras y sangrientas / que partían mis noches oh la oscura y china noche como diría / el padre al cerrarse el bar al borde del estribo.»(de «De la madre», en Pastor de perros).
El libro que nos convoca consta de dos partes: «Pastor de perros» y «Mientras yo agonizo»;la primera agrupa tres largos poemas, mientras la segunda, los restantes siete.En una breve pero sustancial entrevista concedida al diario El Comercio (1993), el propio autor reafirma que el conjunto se articula en torno a un personaje, quien tiene «una voz mucho más íntima en la segunda parte del libro».No nos detengamos en cada uno de los diez textos, sino sólo en algunos pocos que nos ofrezcan momentos representativos en función de lo que vayamos indagando.
Domingo de Ramos da varias pistas, en la mentada entrevista, para ingresar a la lectura: «P. Tu libroes un canto épico, una epopeya de un poblador suburbano ¿Este personaje qué percepción tiene de la vida? R. No tiene esperanza [...] Alguien que estáconstantemente en peligro. P. Tu personaje puede sucumbir ¿ante qué? R. Ante su propia soledad, a la estructura social que vivimos, a su propia marginación. Aunque más que un marginal es un subterráneo. Uno es marginal ante un grupo que le margina. Pero un subterráneo tiene una opción, ha decidido vivir en las cloacas [...] Ellos tienen una férrea lucha por la supervivencia también, pero dentro de lo oscuro siempre hay cierta luz. P. ¿Cuál es esa luz? R. La luz viene a ser el lenguaje mismo, la esperanza de vivir en el momento que viene».
En una épica, el héroe encarna un horizonte solar, un camino edificador y edificante, ante todo. Y si él, como individuo, no siempre necesariamente gana, su ejemplo trasciende por aquella voluntad de querer triunfar sobre las adversidades que se le oponen. De ahí que un héroe aun vencido inspire una épica vindicativa, de estro noble y positivo. En Pastor..., ¿quién gana?. Con ingenio y verdad, de Ramos responde testimonialmente que ve más «oscuro» que «negro» dando cuenta de cierta luz. Aunque sea una luz tenue, casi un rayito de luz. Pero si así está la claridad del horizonte, no parecemos convocados a un sentimiento de victoria sino a otro de derrota; ni a una épica o un héroe, en consecuencia, sino a una antiépica y su correspondiente antihéroe. No nos entretengamos con esto ahora; al final haremos precisiones al respecto.

Como dice el autor, por otro lado, en el libro el poeta da cuenta de la «marginalidad»; y aun aclara que, siendo ésta voluntaria, es mejor denominarla «subterraneidad». El matiz entre estos conceptos puede descifrarse como Marginal-Pasivo ante Subterráneo-Activo: «tener una opción»; ser subte implica una cultura, como buena parte de la juventud rokera de los 80 (y aún ahora hay tozuda resaca en esta «opción») en Lima y hasta en otros espacios urbanos de América Latina (1). Pero ser subte es vivir «en las cloacas» de la ciudad, metáfora para expresar este modo de nutrirse de la descomposición del sistema. Ésta fue —y es— una opción, como dijimos, de parte significativa y estruendosa de la juventud pequeño-burguesa limeña (2). El problema es que esta fuente nutricia tiene por lo pronto dos metabolismos: uno (matriz creativa) positivo, porque alimenta en fuertes dosis la desmitificación de la cultura burguesa, rompiendo con radical provocación las convenciones insoportables para sensibilidades vivas; dos (techo) negativo, porque impide alcanzar horizontes amplios, con mayores dosis de oxígeno y claridad, y como el propio autor declara en El Comercio (¿autocríticamente?) se caracteriza por «sus horizontes demasiado estrechos». He compartido vida y obra con esta cultura (sin yo ser propiamente subte) y puedo decir que a esa dura y justa rebeldía y radicalidad se aúna (aunaba) un persistente individualismo y consecuente desencanto que no halla, en la recurrente soledad destructiva y autodestructiva del individuo, ningún vínculo duradero ni fértil con proyectos colectivos. Es como si, en general, la mierda cayera con ventilador sobre cualquier afán progresista, democrático y finalmente constructivo. El malestar, escepticismo y deterioro suelen, entonces, prevalecer en la cultura subte. De ahí que su signo sea el decadentismo, y que el techo prevalezca sobre la matriz creativa.
Por todo ello, no es raro que al romántico modo, de Ramos, coincidiendo con otros escritores y artistas sólo pueda hallar armonía y luces en «el lenguaje mismo». Así, este autor impregnado de realismo urbano culmina su actual estación en el lenguaje mismo, es decir: en la poesía misma. El suyo es un realismo sobre todo expresionista, pleno de lirismo. La épica de la que hablaba(n) es en el fondo lírica, es decir canto del individuo. Más exactamente, canto oscuro del individuo. Y a la vez es cierto que lo que redime y parcialmente salva a una sensibilidad como la de Domingo de Ramos —y hasta le confiere ese perfil épico que encandila— es la expresión poética de su agonía (de agón: combate).
Esto mismo, si quisiéramos ir a la historia literaria de la joven poesía peruana, es lo que identifica a quienes integraron el representativo (de la cultura subte) grupo artístico y poético KLOAKA en los 80, del que aquél fue conspicuo miembro-fundador. Aristokracia del kaos.
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**Leer estudio completo en Ciberayllu
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(1) En España llaman «cultura alternativa» a aquella que se gesta a espaldas de lo establecido y convencional burgués. No es propiamente equivalente a «cultura subte», aunque tengan elementos coincidentes. Más bien entendámosla como cultura-protesta, heredera de la contestación hippie y anarca de los 60-70s.
(2) En torno a la «subterraneidad» y los «subterráneos» en la Lima de los 80 —que es de cuando data esa movida— conviene matizar el alcance real de estos términos, agregando que aquí las referencias se sitúan y entienden mejor en el imaginario de dichos grupos, muchos de cuyos individuos no vivían en la práctica concreta aquella «vida en las cloacas» —su temporada en el infierno, digamos— sino más bien otra menos dramática y desamparada.
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