1.6.10

L.F. Chueca sobre Dorada Apocalipsis

Una radical hibridez recorre estas páginas. Retazos de una pretendida modernidad en la ciudad potente y desvariada. Intenso retablo en que se evidencia que ese espacio solo es posible de abordar desde la fricción y la fractura. Desde el ahogo y la desolación. Desde la más pura violencia fundida en el deseo y el amor. La mirada que se rev(b)ela en este libro es poderosa; su voz, entre las más renovadoras del (des)concierto poético de nuestras últimas décadas. Dorada Apocalipsis de Domingo de Ramos continúa las coordenadas trazadas como Pastor de perros o Las cenizas de Altamira, pero explora un nuevo filón al recuperar frontalmente, desde un ángulo otro, mitos que atraviesan los más cerrados nudos de nuestra desconcertada condición: Indetenible como el universo en permanente agonía que representa, Domingo de Ramos nos empuja a mirar el abismo del final: el permanente reiniciar. Luis Fernando Chueca