6.9.11

Otra de Pessoa



Epistolario amoroso

Pessoa 'in love'
Carmen Sigüenza
"Fernando Pessoa escogió la literatura simplemente porque no podía escoger el amor" escribe Antonio Tabucchi en el prólogo de 'Cartas a Ophelia', el libro que recoge el epistolario del genial poeta portugués a Ophelia, su casto amor, y que se publica ahora con el sello de la editorial El Zorro Rojo y las ilustraciones del artista argentino Antonio Seguí.

El resultado es este bello libro, que ha estado ausente de las librerías más de 20 años y que pone de relieve otra de las caras de Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935). Una más, entre la 'multitud' que fue el autor (Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Alvaro Campos o Bernardo Soares).

'Cartas a Ophelia' reúne las 48 cartas que escribió el poeta a su joven amada, el único amor que se le conoce, cuando él tenía 32 años y ella 19. Divididas en las dos etapas que ocupó esta relación sentimental. Durante 1920 y de 1929 a 1930.

Ophelia Queiroz era una mecanógrafa en las oficinas Félix, Valladas & Freitas de Lisboa, donde Pessoa se ocupaba de traducir la correspondencia comercial. Y es Ophelia quien relata el encuentro con el poeta, algo que evoca ya en su madurez. Su relato está incluido en el libro.

"Un día se fue la luz en la oficina. Freitas no estaba y Osorio, el 'grumete', había salido a hacer unos recados. Fernando fue a buscar una lámpara de petróleo, la encendió y la puso encima de mi mesa. Poco antes de la hora de partida, me alcanzó una notita que decía 'Le pido que se quede'. Yo permanecí expectante. Por entonces ya había notado el amor de Fernando hacia mi; y yo, lo confieso, también le encontraba gracia...".

Y este fue el punto de partida para esta relación, de la que Tabucchi en el extenso y profundo prólogo escribe: "Inscrita entre la parodia de la declaración de Hamlet a Ofelia, en pequeñas notas ocultas en cajitas de caramelos.. la historia de este amor secretísimo y casto, de tan optimista puerilidad y a la vez tan carente de esperanza, podría parecer ridícula acaso, si no participara, exactamente como los auténticos grandes amores, de lo ridículo y lo sublime".

Unas cartas que también tienen ficción porque aparece la heteronimia de Pessoa, ya que el ingeniero Alvaro de Campos, el único homosexual de sus personajes, también se presenta a Ophelia.

"Mi querido y pequeño bebé", "Mi querido y pequeño amor". "Mi bebé pequeño y travieso". En estos términos se refiere Pessoa a su amada, en unas cartas que pueden resultar algo "naïves", para un personaje tan complejo y rico como Pessoa, tan moderno y de verdad.

Cartas que hacen referencia a los horarios, a la vida cotidiana y que para Tabucchi muestran una relación "neurótico, maniática, como son los amores que por norma duran toda una vida: exactamente lo contrario de algunas pasiones liberadoras, arrolladoras y basadas enteramente en los riñones, No: éste fue, sin saberlo, un matrimonio y como tal se alimentó de costumbres".