18.4.12

Comentario de Sylvia Miranda desde Madrid a la plaquette de Sylvian Malet

Este viaje





Por Sylvia Miranda






Este viaje, plaqueta que reúne en un solo trabajo al poeta Domingo de Ramos y al pintor Sylvain Mâlet, es una propuesta de colaboración artística que nace de la amistad, del aprecio por las respectivas obras y de la experiencia compleja, constantemente renovada, de la ciudad de Lima que queda plasmada en estas páginas.


Sobre la plaqueta, adaptación del término francés plaquette, diremos algunas palabras que ayuden a situar su aparición como objeto artístico. Por sus orígenes, se trató más bien de un objeto modesto, utilizado por los poetas franceses del siglo XIX para dar a conocer un conjunto pequeño de textos, sobre todo poemas, que hacían circular en ese ambiente organizado a través de salones literarios. Se considera que el auge de la prensa, como medio para llegar a las masas, propició la aparición y proliferación de estos folletos, de factura sencilla.


Esta tradición francesa caló también en el mundo hispanoamericano y de este origen practicado por escritores y poetas noveles, la paqueta fue evolucionando hasta transformarse en un objeto artístico en sí mismo. De alguna manera, Stéphane Mallarmé con la publicación de “Un coup de dés jamais n’abolira le hasard” en la revista Cosmopolis, 1897, ponía de manifiesto esta nueva tendencia al conjugar el espacio poético y el espacio visual, haciendo que la poesía, el poema, cobrara también un sentido plástico. Esta senda fue continuada y reforzada por Guillaume Apollinaire con sus primeros ideogramas líricos publicados en 1914 en Les Soirées de Paris, y sus colaboraciones con varios amigos pintores como André Derain con el que publicó en 1909 El hechicero putrescente, o Raoul Dufy con el que sacó en 1911 Bestiario o cortejo de Orfeo. Como comenta Rubén Silva Pretel, en el caso de Apollinaire hay un interés por “elaborar él mismo una propuesta plástica, a él que además le gustaba mucho dibujar” A este carácter creativo definidamente moderno de Apollinaire se suma sus conocimientos en bibliofilia y su gran aprecio por el mundo creativo de la edición literaria.


Para el artista el arte es una totalidad, la forma en que aquello se manifiesta (la música, la pintura, la poesía, la escultura, etc.) representa sólo el cauce. Estas expresiones no tienen necesariamente que estar separadas, al contrario, existe una tendencia inherente al arte de unir, conjugar, combinar, acompañar todas las manifestaciones posibles, aun las científicas, en una búsqueda por expresar la complejidad del mundo y la del propio artista. Para continuar con el ejemplo de Apollinaire, él reunió sus ideogramas líricos en una plaquette, que pensaba publicar en vida, bajo el título de “Moi aussi je suis peintre” (Yo también soy pintor) frase, que reutilizada por él, deja constancia meridiana de esas potencialidades múltiples que habitan en todo artista. En este sentido, la plaqueta ha sido desde los albores del siglo XX un lugar de encuentro para los poetas y los pintores.


Con el surgimiento de las vanguardias históricas de las primeras décadas del siglo XX, sobre todo del surrealismo, que trastocaron todos los antiguos parámetros del arte y de la vida, pulverizando la ortodoxia que separaba unas artes de otras, la plaqueta adquiere el sentido que ahora le otorgamos, de objeto artístico, en la que colaboran pintores, poetas, escritores, fotógrafos, arquitectos, músicos, etc. Una obra esencialmente híbrida, un género interdisciplinario, que frente a la difusión en masa persigue la exquisitez, que frente a las formas estandarizadas de las ediciones de gran tiraje, insiste en su carácter novedoso, singular, en el cuidado de todos los elementos que la conforman (papeles, tintas, impresiones, tamaños, dobleces, estuches, etc.). Por estas razones suelen tener tirajes cortos, llevar la firma autógrafa de los participantes y ser, en cierta medida, un trabajo ligado aún a lo artesanal. Este rasgo personal y sorprendente, distinto, hizo que André Breton clasificara algunas de estas obras, en su momento, como “objetos surrealistas”. Alrededor de los años veinte, pintores como Max Ernst, Salvador Dalí, Roberto Matta o Wilfredo Lam, entre tantos otros, colaboraron en la edición de un gran número de plaquetas que han quedado como hitos dentro de este tipo de trabajo.


Entre nosotros, tenemos un maravilloso y gran ejemplo de esta ruptura, que si bien no es una plaqueta sino un libro, está inmerso en la misma libertad vanguardista y concebido como una obra de arte en sí misma: 5 metros de poemas (1927) del puneño Carlos Oquendo de Amat, considerado uno de los fundadores de la vanguardia hispanoamericana. Su libro en forma de acordeón, acompañado de un grabado en linóleo de Emilio Goyburu, es ejemplo pionero en la edición de libros de artista.


La plaqueta, Este viaje, se suma a esta ya larga tradición y abre la colaboración de dos artistas cuyos universos poético y pictórico se unen, traspasando las fronteras geográficas y culturales del Perú y de Francia, participando de un mismo espacio en el que Lima es invitada singular.


La poesía de Domingo de Ramos, tan arraigada al mundo de lo popular urbano, al caos físico y cultural de una ciudad como Lima, volcada a expresar esa angustia y esquizofrenia de los habitantes más marginados social y culturalmente, entra en confluencia con el trabajo plástico que desde hace más de 15 años viene desarrollando Mâlet al poner en cuestión la realidad del mundo actual a través de una pintura que se centra en símbolos y mitos antiguos y contemporáneos, que emergen travestidos en el mundo actual proponiendo una reflexión sobre la existencia real del hombre.


Aunque en ambos artistas la denuncia, la revelación o el cuestionamiento están presentes como parte fundamental de la obra, ninguno de los dos se entrega a lo que tan acertadamente José Antonio Mazzotti llama ese: “discurso retorizado que a veces acompaña la lucha por sus reivindicaciones.” Más bien, como señala el mismo crítico comentando la obra de De Ramos, este poeta: “resulta marginal incluso dentro de los universos populares de los que sale y entra sin lograr encajar plenamente en ninguno de ellos.”


Estos rasgos que apuntan a describir un discurso no panfletario son característicos, a su manera, de la obra de Mâlet. Ambos artistas plantean una singular construcción poética y pictórica que se preserva en un alto nivel artístico porque no se doblega a otra cosa que no sea la ley que rige el propio arte, a una estética personal, hecho que determina la resistencia de estas obras a una clasificación convencional.


El poema, hasta ahora inédito, de Domingo de Ramos que da título a la plaquette, nos conduce a uno de los viajes más complejos de declarar. Lejos de las Ítacas necesarias de Cavafis o los viajes al interior de uno mismo de Paz, el viaje que se nos presenta aquí es hacia la conciencia del sinsentido de la existencia, a la realidad material que tampoco importa porque, como dice el poema, “los hígados vuelan en una siniestra fugacidad”, porque “la música está muda desde dentro”, lo que significa desde el interior del poeta, pero también desde siempre, desde el comienzo de la humanidad, del mundo.


La angustia de esta conciencia revela la alteridad del ser humano, que De Ramos expresa forzando el idioma hasta crear el término exacto, recurso frecuentísimo en un poeta constructor de la palabra, como lo fue también el gran Vallejo. Por ello De Ramos dice:


“Este inconocido


que avanza paralelamente


con la niebla


pelo huracanado


Brazo triste.”






Los desplazamientos conceptuales a través de las comparaciones inverosímiles producen en el texto justamente el resultado contrario, crean la verosimilitud, hacen más real y fidedigna la angustia existencial, el nihilismo que se expresa en la comparación hablar a Dios como hablarle a un bolero, decirle:






“Ayúdame


Sé cruel


Sé náufrago”






Este viaje se nos adelanta porque nos interpela desde un lugar que es otro sitio, donde está el poeta cuando escribe y renueva la experiencia, ese punto de inflexión que a cada uno nos toca o nos tocará en algún momento de la propia existencia.


El aguafuerte de Mâlet es el retrato del poeta en todos los sentidos, desde los trazos de su propia escritura, que están vertidos también al aguafuerte, hasta el cuadro casi áulico donde aparece De Ramos ante el fondo del mapa de Lima antigua, amurallada, Lima mítica, ciudad amada y combatida, asediada y acariciada, omnipresente en la obra del poeta, ciudad que fascina al pintor.


El atuendo de general San Martín con el que Mâlet viste al poeta es un homenaje y una sátira, un barroco galardón al que se suman otros compañeros de viaje: unas manos picassianas, símbolo de la amistad en las artes; un rudimentario mecanismo de relojería, obsoleto, que acompasa este viaje sin brújula que es cada existencia; un migrante andino que, en la obra general de De Ramos, es el doble y el héroe; y una Venus desnuda, siempre de pie, entre las cenizas de todas las Altamiras de su vida. Como los antiguos cuadros del Renacimiento, cada detalle lleva detrás una historia, imágenes también para ser leídas, pero cifras siempre, renovándose frente al misterio de la creación.

Este viaje, plaqueta con un poema de Domingo de Ramos y dos aguafuertes de Sylvain Mâlet, cincuenta ejemplares numerados y firmados, Madrid-Lima, Taller del artista, 2011. Texto leído en la presentación de la plaqueta. Fundación Euroidiomas, Lima, julio de 2011.


Cfr. Rubén Silva Pretel, “El tiempo de la razón ardiente: entre el orden y la aventura II”, en Guillaume Apollinaire, Obras esenciales II, Traducción y prólogo de Rubén Silva Pretel, t. II, col. Obras esenciales, Lima, PUCP, 2008, p. 9.

Esta plaquette llevaba una xilografía de Pierre Roy tomada de un cuadro que Giorgio De Chirico hiciera del poeta. El título de la plaquette fue sugerido por Roy a Apollinaire, que lo aceptó inmediatamente, como afirma Rubén Silva Pretel, “pues explicaba su deseo de realizar una obra plástica con tipografía y la disposición de las palabras en la página en blanco.”, op. cit., p. 9.

José Antonio Mazzotti, “Domingo de Ramos, entre el desborde popular y la nueva marginalidad”, en Domingo de Ramos, In-sufrido fuego. Poesía reunida (1988-2006), en prensa.

Ibíd.