28.9.09

Poema inédito

Fa Y perdido Estoy como estos poemas que al infinito grita Que borro y recojo como un bruto animal En tono de aquel ahora muerto Aire que no iguala mi amarga silueta Y tócame estas campanas Y los cantos de las tribus Ahogadas en gas Estoy rodando Desde algún tanque O desde aquí con estos poemas que te Arrojo como balas Y pentagramas de un solo Trópico floración de un amor Que me abandona Como esa boca que amaba Como el hielo En mis brazos O en mi orilla Donde ando perdido Y ninguno es más antiguo Que este camino candente Y ninguno es más pétreo Que mi aliento en tu tierno hoyo

Poema E (inédito)

E Si fuese Ella como la pienso como la maquillo como la sangro Si fuese Ella flor de estafa insensata hasta la basta diagonalmente en posición ventral desde donde me ve como leer un diario amarillo de su vida Pero yo no sé nada nada que se parezca a sus curvas ascendentes descendentes cayendo sobre otro que nada la intimida que nada la endemonia que nada la fustiga esas mañanas sin café sin calzón sin agua en el retrete arrancando nabos de papel (aire aire) Ella tan desleal bursátil como una puta maquinaria desgrasada que me desneblina los ojos-choros por el resplandor de sus uñas de mi llanto -llantén ante la virgen mi inflamación del cuello que se soba contra su cuello (jirafa-jirafo en la pradera ) que duele su altura su leve inclinación porque me marea y la marea crece paranoico como sus pechos con leche de hembra inalcansable de inabrazable Embra Ella que es un pánico adolescente que brota entre mi mente y mi miembro absoluto que roza violentamente la paz de mis costados que huele que despeina sus malas costumbres sobre mis hombros !Qué eres ! marcito negro desalada derrengada caricatura de Elena Eleanora de todas las E que vuelan en mi casa porque tienen un poder virulento que me intoxica elementalmente como un teorema del vaho idylium de Dios te tengo dibujada en mis entrañas como un fotoshop en el baño donde tu engañosa belleza tu vana hermosura se topa con mi juguete en el tragaluz donde vuelan tus olores y las privaciones y las sequías perpetuándose en mi cama tras esos muros de ese baile KRASIS de un día Así pasa así pasa Qué puedo reclamarte? viruelita codiciosa de mis grandes y pequeñas paltas Qué me dejas? Desfigurado sin ópera que dar mas que por unos centavos para comer raíces tragado desfosilizado expuesto ante tí como un cuadro de Bacon me mientes cuando caminas al otro lado de la vereda cuando fauleas rematas estrujas atropellas con el romo de tus tobillos hasta que las banderillas en mi espalda rasgan la carne y otras preocupaciones bolerito de poca fe zafia fe mefistofélica ranita porque sabes que ya no salgo contigo y solo observo tu nalguita derecha enterita tu cadera sudorosa felposa tu busca piernitascalientitas que van a desmenuzarse en el frotadero de otros ojos tu corazón me escarba hacia afuera Se que adivinas que estoy envilecido por tu ausencia en cierto modo los es y no me olvido del Pulp ficcion de la aguja en el pecho de tu gritito de monjita mojigata guaguita suripantita atroz delantera calaverita de arena alabado sean estas manos que te son-brea en tu pálida boca quiero que te pongas en mi alta y estruendosa dejadez como cuando acelero el crecimento de tus vellos pasto mortal para mi lengua que no te habla que no te insulta despapillado como una loma desyerbada Tú te vas ronquita de soledad fractal como la mía pascaliana voluntad divagando entre la calle vidriada carroñera inmutable del vacío de ese vacío que es tu forma porque tu forma es el vacío es el vacío cuando regresas con tu pasado y el mío Súcubus pandillera in illo tempore de mis pantalones cortos Spleen Spleen Spleen... Mírame estoy solo como un balón sin jugadores Sólo en la marchitez como ciego alacrán como un niño que le dicen viejo viejo viejo viejo ¿a dónde vas viejo? (Poema inédito ,2003)

Primer comentario sobre mi primer libro Arquitectura del espanto (1988)

La Arquitectura poética de Domingo de Ramos Por Hildebrando Pérez G. Qué lejos estamos de aquel sortilegio verbal con el que Valdelomar seducía a sus coetáneos : Lima es el Jirón de la Unión, etc. En ese entonces, la ciudad tenía sus fronteras bien delimitadas, y el escritor podía darse el lujo de expresar su vanidad provinciana. Ahora sería ridículo enarbolar esa frase: Lima ha cambiado…y algunos escritores también. No es que nuestra ciudad se haya convertido hoy en día en una suerte de borrador del infierno, pero por allí andamos. Como toda ciudad del tercer mundo que se respeta nuestra capital crece inorgánicamente, repitiendo de manera candorosa todos los vicios y las virtudes de otras urbes contemporáneas. Y naturalmente un auténtico poeta de nuestros días responde fielmente al esplendor y la miseria de nuestro medio. Domingo de Ramos (Ica,1960), no vive en el Jirón de la Unión. Y ni de lejos se parece a Valdelomar. Sin embargo, qué semejante es el espanto que les produce Lima: la ciudad de los tísicos (Valdelomar) “mejor sería largarnos/de esta ciudad a la que nunca pertenecimos” (De Ramos). Hace un tiempo, con motivo de la edición de la antología La Última Cena, habíamos leído una dolida confesión del poeta: “Yo nunca he podido escribir un poema de amor por más que lo he intentado”. Podríamos afirmar que Arquitectura del espanto, desdice felizmente a su autor. El libro es una prueba de amor a la marginalidad. Y más que un canto, el libro es el aullido estremecedor de “un animal acorralado por el fuego”. Por otro lado recordamos también que el poeta sostenía que escribe por necesidad, que escribe por compulsión. Y que su deseo de perfección, su búsqueda de la belleza inefable lo lleva a pensar que un poema nunca está acabado. Veamos si estas aseveraciones se cumplen en su primer libro, publicado bajo el sello elocuente de “Asaltoalcielo” (Lima, 1988). En primer lugar, la dicción de su escritura recoge, en forma notable, la riquísima realidad verbal de nuestro entorno social. Sus giros idiomáticos más relevantes son cosechas personales del coloquialismos, que, ahora, al parecer, ingresa a una fase crepuscular en la poesía peruana. A nuestro modo de ver, De Ramos no arriesga mucho a nivel de lenguaje. Ha sabido, sí, recoger los frutos de la época, dándoles un sabor más subjetivo. El autor de Arquitectura del espanto no se inscribe precisamente en la tradición española que más o menos aún tiene vigencia en algunas voces de la poesía peruana. Más cerca está de la sensualidad de una imagen bien perfilada, de la intención de poetizar lo cotidiano y del uso de la oralidad de la lengua que en gran medida caracterizaban a la penúltima poesía norteamericana. La desesperación, la angustia existencial, los traumas, la frustración y la rabia de los marginales y desposeídos los asume el poeta no para inmolarse masoquistamente, sino más bien como una manera de protestar contra tanta infamia. Para el poeta Domingo de Ramos la ciudad no es el manoseado puente, ni el río, ni la alameda. La ciudad es un cepo gigantesco donde los desheredados sobreviven a sus miserias, a la antropofagia que auspicia nuestra modernidad. Otra lectura de esta obra primigenia, es aterradora: sobre todo cuando se trata de la búsqueda de nuestra identidad gelatinosa, de malagua hirviente. Domingo de Ramos nos habla desde una identidad incumplida, no resuelta. Nuestra identidad, parece decir el poeta, está en discordia. Peor aún: gestándose en un espacio donde impera la violencia, en un ámbito donde no hay lugar para la esperanza. La angustia de vivir bajo un cielo implacable, resistir el horror de la alienación, y el deseo de instaurar un orden nuevo son las bases sobre la que se levanta la arquitectura de un texto del poeta, quien fuera, hasta no hace mucho, uno de los activistas del Movimiento Kloaka (grupo puntal de los años ochentas. 1982-1984). La estrategia poética de Domingo de Ramos, es escribir para cuestionar la realidad represiva. Y la riqueza y colorido violento de su lenguaje a ratos áspero, sin dejar de ser tierno, a la vez, nos revela un trabajo paciente sobre la página en blanco. Sin embargo todavía hay mucho por hacer entonces, solo entonces, Domingo de Ramos nos ofrecerá una obra de mayor trascendencia en el futuro más próximo. Con Domingo de Ramos, habla la ciudad. Pero no aquella con olor a naftalina. Con el poeta habla una ciudad nueva, hasta hace poco inédita para muchos: una ciudad múltiple y única, sórdida y luminosa. En fin: una ciudad sublevante. *Docente, escritor y poeta de la UNMSM. Escrito para una revista sanmarquina Estación Reunida, Artes y letras. Lima verano-otoño 1989.

Artículo sobre mi libro Pastor de perros.

Toda la vida cabe en un poemario o la doble imagen de Domingo de Ramos Por César Ávalos Los buenos libros no son aquellos que están escritos de forma correctísima, sino aquellos que gustan a la gente, y también por lo honesto y sincero que ha sido el autor con lo que quiere decir, escribir o publicar sin concesiones. Al final, quien lee el libro (en este caso, el crítico literario) está exento de esta extraña y a veces lejana relación entre el autor y el lector. Relación que, sin embargo, no deja de darse.
Comprometerse, adherirse, defender, saludar, tales son los adjetivos que caben en los comentarios literarios; no se puede ser frío sino que, por lo contrario, hay que comprometerse emocionalmente.
Domingo de Ramos (Ica, 1960) publica en 1988 su primer poemario: “Arquitectura del espanto” (Asaltoalcielo editores); hoy nos ofrece “Pastor de perros”(Asaltoalcielo y Colmillo Blanco, 1993).Ya en su primer libro, Domingo de Ramos se nos revela como un poeta que intenta poetizar lo cotidiano, rasgo que se repite en este segundo libro, donde se le nota mayor madurez. El amor, el recuerdo, la soledad, y el desarraigo son aquellos motivos tocados en este libro de manera profunda. “Pastor de perros” y sus once excelentes y tormentosos poemas nos llevan por un mundo casi desconocido para los habitantes de la ciudad, un mundo que Domingo nos revela en todo su esplendor.
El libro está dividido en dos secciones: “Pastor de perros” y “Mientras yo agonizo”. En la primera sección se encuentran los poemas más extensos .Aquí el poeta recurre constantemente al pasado para traernos las imágenes vividas, y perpetúa de esta manera relaciones trascendentales en su vida.
En los poemas “Del padre”, “Del hijo” y “De la madre” se advierten rasgos autobiográficos con cierta mezcla de nostalgia, reclamo e ira ante un pasado que no supo entender ni sobrellevar. En el poema “El iniciado” (perteneciente a la segunda sección), De Ramos nos hace ver su posición política de descontento con el proceso de “calmalización” que vive el país. El libro no sólo es un canto a la ciudad y a la locura, sino un gritarle a la cara: “Y nada es sereno ni aquí ni allá entre esta vereda y la otra”.
Ya en su primer libro, Domingo patentiza el desprecio que siente por Lima, hecho reafirmado en este libro que comentamos: “La ciudad apesta las flores exhalan su último perfume/ resollante nos engulle y sin embargo habitamos sus grandes parques sus bermas tranquilas sus monumentos encacados/ con cocodrilos raudantes y su luna rayada orejuda escuchando/ el lento pálpito de los perros”. El poeta deja entrever su total desarraigo con esta ciudad desde su posición en los arenales de San Juan: “Ellos son la otra margen la otra cosa eso que no somos”. Domingo nos habla de la indiferencia y la prisa de la gente; nos demuestra su capacidad de gran observador: “Nos desplazamos algo arrugados de indiferencia”. Nos muestra la catarsis de un hombre agobiado por la realidad: “Oh los escombros de toda la realidad Hastío Estío”. Llama a las cosas por su nombre y termina por darnos la palabra justa: “…de animal corrupto y vasto”. “Pastor de perros es un canto existencialista, toda la obra es un no sé qué descarnado fuego: “Mientras agonizo como si quisiera hacerlo/ en dialecto”. O: “Yo que no soy/ más que la pobre aventura del hombre en el vacío”.
Poesía de muchas imágenes, reordenamiento de un mundo caótico donde la soledad también se hace presente de manera agobiante: “Tozuda soledad”.
A lo largo del libro, De Ramos ha insertado dos epígrafes y varias citas (18). Estas citas le dan un sentido especial a toda la obra porque podría hacernos pensar que: 1.- Son citas del mismo autor, que tienen como fin tratar de presentar a otro sujeto poético. 2.- Son citas de otro autor; o que 3.- Estamos ante el nacimiento y la prolongación de un nuevo libro que vendría a formar parte de una trilogía poética. Sobre el primer libro de Domingo H. Pérez Grande escribió en la revista sanmarquina “Estación Reunida”: “El libro es una prueba de amor a la marginalidad”. Quizá eñ`poeta Hildebrando quiso encontrar en el libro eso que De Ramos decía no poder encontrar al escribir: poemas de amor. Para nosotros, la declaración de Domingo iba por otro sentido: la relación hombre-mujer. Ahora, en “Pastor de perros”, dice: “Un vecino sombrío a cuya hija seduje/ aquella del fusilamiento la que hablaba a mi sordera/ pétrea y melancólica Su rostro era como un pocillo hondo/ con relámpagos que asustan cuando me hablaba de la guerra/ cuando cantaba a la carne cuando dormía y se acostaba con el alba/ y su abrazo yermo y salvaje reanuda esta manera de vivir/ si no es soñar con una horca que disimulaba el día.”
Con este segundo libro, Domingo se instala definitivamente como una de las voces más importante dentro de la nueva poesía peruana. Domingo pertenece a una generación que pretende tomar de los pelos el meollo de la realidad para situarse más cerca de ella, sin olvidar que es una persona con cuestionamientos al decadentismo de ciertos textos poéticos-literarios. Y es en esta nueva línea que en un futuro terminará por desplazar a quienes ya han cumplido su ciclo de producción, y que deben ceder paso a esta nueva poesía. Publicado en la revista Motivos agosto-setiembre de 1994.

18.9.09

Cantando en las alturas

Esta foto es de un congreso de Escritores en el Cusco en los años 80s en el Hotel del Cuzco. Ese día estuvimos tomando unos tragos que nos aliviaron el soroche y otros malestares junto con la poeta Rossella di Paolo y la finadita y escritora Pilar Dughi.

15.9.09

Revelaciones incontinentes

Revelaciones incontinentes
Por José Güich Rodríguez
Entre las voces -forjadas a sudor y fuego- que asomaron en la poesía peruana durante los violentos años ochenta, Domingo de Ramos (Ica, 1960) ha sabido mantener una línea consecuente y caudalosa desde la publicación de sus primeros libros, como Arquitectura del espanto (1988) o Pastor de perros (1993). Dentro de su quehacer creativo, ambos poemarios sustentan con holgura esa "construcción del sujeto migrante" que tantas formulaciones valiosas desencadenara en la crítica contemporánea. Gestor de una voz híbrida -intersección de una serie de planos verbales en los cuales lo culto y lo popular organizan un bienvenido consorcio- el aporte del poeta a la ascensión de otros caminos líricos es ciertamente indiscutible.Con su reciente libro, de refinado diseño, Dorada Apocalypsis (Intermezzo Tropical/Tranvías Editores, 2009), De Ramos lleva a los extremos el pulso que ha impregnado a toda su producción anterior: la tendencia al poema-río, donde las imágenes fluyen como "instantáneas", asumiendo una y otra vez formas de la más variada naturaleza. Estas "visiones" retornan al magma primordial para luego emerger, recompuestas y abiertas a una permanente transformación.La referencia al último libro de la Biblia resulta evidente; sin embargo, es probable que el universo delineado por tan visceral discurso se ubique en una línea más cercana al significado etimológico de la palabra griega apocalypsis, es decir, "revelación", y no necesariamente a destrucción o cataclismo, tal como el lenguaje común lo ha acuñado.Los seis textos que integran el volumen se desplazan, en mayor o menor medida, a lo largo de similares coordenadas. Sujetos reales, como el asesino Clímaco Basombrío, o el músico Chacalón, son "mitificados" en dos de las composiciones, por vía de exorcismos verbales. También eso acontece con el enunciador anónimo de "Yo no soy un gánster": un conductor de combi monologante que lleva a sus pasajeros por territorios marginales, pero, al mismo tiempo, los traslada a otra dimensión: la de las palabras que combaten consigo mismas.De Ramos no claudica. Eso es meritorio en un mundo infestado de obedientes autómatas. La poesía siempre estará para infundirles miedo.

14.9.09

Dorada Apocalipsis

Por Javier Ágreda
Cofundador del grupo Kloaka, Domingo de Ramos (Ica, 1960) es una de las voces más originales y valiosas de la generación poética del 80; especialmente porque en su poesía irrumpe la cultura de los barrios periféricos limeños (los llamados “pueblos jóvenes”), hasta entonces ausente en nuestra literatura. Y lo hace con la violencia y el lenguaje propios de esas zonas, elementos que el poeta integra a un discurso torrentoso y alucinado que remite a la tradición de autores como Juan Ojeda y Enrique Verástegui. Tras cinco años de silencio, de Ramos vuelve a la poesía con Dorada Apocalypsis (Intermezzo tropical, 2009). Seis poemas largos componen este nuevo libro, y todos ellos giran en torno a las relaciones de pareja (amorosas y eróticas) de personajes más cercanos al mito que a la realidad. En “Muñeca quemada”, el primero de los poemas, la pareja parece encarnarse en diversos épocas y contextos: un conquistador y una nativa americana en el siglo XVI, dos militantes izquierdistas de mediados del siglo XX, un pishtaco y una campesina, dos limeños de hoy, etc. Algo similar sucede en otros poemas del libro: “Clímaco” (nombre tomado del conocido “asesino del martillo”), “Torokuna” y “La Quimera de la Condesa”. Así, De Ramos continúa aquí con la propuesta de sus poemarios Luna serrada (1995) y Las cenizas de Altamira (1999): hacer una versión posmoderna del mito de Adán y Eva, en la que las alusiones a diferentes épocas hagan notar que lo apocalíptico (un mundo a punto de colapsar y en el que imperan el odio, la violencia y lo decadente) no es patrimonio de nuestro tiempo. Un acierto del autor, que logra finalmente trasladar las características más saltantes de su peculiar universo poético, del ámbito urbano limeño de sus primeros poemarios –Arquitectura del espanto (1988) y Pastor de perros (1993)– a toda la cultura occidental y lo humano en general. En lo formal, notamos un cierto desgaste de la retórica kloakiana. Nuevamente De Ramos se deja arrastrar por el impulso y la sonoridad de las palabras, alargando los versos hasta llegar a la prosaico, trasgrediendo las reglas gramaticales y cayendo recurrentemente en errores y feísmos: “Un encapuchado aire que te asmea”, “te vuelves Diarreicamente bella como una tostada con mermelada”, etc. El autor confiesa, en uno de los poemas de Dorada Apocalypsis, que “Mi mano escribe como mi boca habla”. En la fidelidad y el rigor con que aplica esa poética radican tanto los aciertos como los excesos de su obra.

Kloaka 20 años después

Entrevista con Domingo de Ramos el poeta supérstite *Por Domingo Varas Loli Miembro conspicuo del Movimiento literario Kloaka, Domingo de Ramos presentará el libro “Kloaka: veinte años después” de Juan Zevallos Aguilar, destacado crítico literario que se desempeña actualmente en un centro de estudios norteamericano. Veinte años después de la aparición de Kloaka ¿qué crees que ha quedado de la estética de este movimiento, que quiso ser un movimiento literario y además político? El Movimiento Kloaka fue una actitud rupturista tanto a nivel vital como poético. En este caso, ese nivel de ruptura se llevó al lenguaje que lumpenizamos, y lumpenizar el lenguaje significa hablar en peruano. Y hablar en peruano significa hablar de todas las voces y en todos los términos que se han ido incorporando con mucha resistencia a la dicción más o menos prestigiosa de la poesía tradicional peruana. Por eso Kloaka hace un ruptura y un deslinde con otros grupos. ¿Qué opinión tienes sobre otros grupos antecesores a Kloaka , como es el caso de HZ de los años setenta? Bueno HZ tiene un lenguaje más coloquial y exteriorista producto de su propio proceso que vivieron en su época .Pero este tratamiento del lenguaje no era intrísenco en ellos acusaron obviamente la influencia anglosajona que venía de los sesenta ya que ellos la mayoría al menos vinieron de provincia a Lima ya formados ,ya desarrollados y establecidos , y quisieron captar la onda de la ciudad, de la metrópoli, a través de su propia formación, la que tuvieron que confrontar con sus propias vivencias. Lo que sí lograron fueron aproximaciones, pero en cambio nosotros si ya somos partícipes, ya que aquí crecimos y nos formamos, la nueva generación de los migrantes, que incorporó el lenguaje de la calle, lo interiorizamos y al desarrollarlo asumimos una actitud contestataria y confrontacional dado el momento en que surgimos. Ahora bien, ustedes no fueron demasiados duros con la poética peruana anterior a Kloaka. ¿No te arrepientes de haber sido demasiados duro con algunos poetas anteriores? ¿En qué ha cambiado, en todo caso, tu visión de la poesía peruana? Mira no se trata de que uno se arrepienta. Es una actitud de ese tiempo, a la distancia uno puede cambiar porque no me creo Dios o un idiota. En todo caso, el cambio se da en función de que hay una conexión sobre lo que es la poesía peruana y hay valores que uno ha exagerado y otro no. Tú sostienes que lo que ha sobrevivido de Kloaka han sido las personalidades que lo integraron. Sí; han sobrevivido sus integrantes .Todos ellos están produciendo y van a producir más. La mayoría de ellos están fuera del país, ocupando cargos de prestigio. No es paradójico que la mayoría de los miembros de la generación más crítica del sistema, incluso con ideología política comunista, termine en las universidades más importantes de los Estados Unidos. Sí, …sí… es una paradoja .Pero por una cuestión muy concreta: el Perú no quiere a sus artistas, a sus poetas ni a sus escritores. No hay futuro para ellos y, por lo tanto, los miembros de Kloaka tenían todo el derecho de emigrar y proponerse allá nuevos horizontes y propuestas, y desde ahí trabajar reflexionar y ver el país. Por eso yo no veo ninguna contradicción, lo que pasa es que en el Perú los ha autoexiliado. Algunos miembros de Kloaka como consecuencia del autoexilio al que se han visto condenados dejaron de escribir, desertaron de la literatura… Sí algunos de ellos han dejado de escribir como diez o quince años. Pero luego volvieron otra vez a escribir. Uno de ellos es Guillermo Gutiérrez, por ejemplo, que es un loco que ha estado en Larco Herrera y no escribe desde que su foto apareció en Caretas. Desde aquella vez ya no escribe, se rayó tanto que se enclaustró y ahora hace poco acaba de volver y ha escrito algunos poemas. En la obra “Kloaka 20 años después” , de Juan Zevallos Aguilar, quien actualmente se desempeña como docente e investigador en Villanova University de Filadelfia, se habla de Kloaka como un movimiento ideológico-estético. ¿Cuánto ha quedado de lo ideológico después de la caída del Muro de Berlín y de otros cambios ocurridos en el mundo en los últimos años? Han quedado, y siguen quedando los principios ,por lo menos ¿no? Y a los principios nunca vamos a renunciar. ¿Cuáles son esos principios… Queremos que cambie el mundo ,queremos que cambie la sociedad, quremos que toda injusticia sea erradicada de la tierra .Bueno seguimos persiguiendo eso .Y esos son los principios… *Periodista y docente y crítico norteño del diario la Industria de Trujillo

5.9.09

Black Love A Erika Meier. a modo de un adiós Pero el amor es un largo adiós En el bar de las luces apagadas Me he vuelto como un anciano A revolverlo todo He vuelto Odiseo sin nadie que le sirva Algo de tus migajas de tu tenacidad de ablandar las cosas Y vagar y vagar en mi cuarto sin luz Y recordar sin despertarme todavía Como este recuerdo de ti de tu perfume loco de subterráneas aguas Que se violentan desde tu nuca Como aviones nocturnos en mi pecho (En el techo los gatos ronronean a la luz de la tarde) Y bajo la noche impar como ojos blancos como una costra rasguñada Moviéndose en la mar Entre rapadas sonrisas y devorado sueño Que me embiste con su sobriedad macabra Estrechándome los cuencos de los ojos Como si fueran vendajes sicóticos Y cambiante realidad Donde veo tu rostro resplandeciendo en un plato Construyendo mi lengua en andamiajes efímeros Y donde algo de mi como algo roto desde su origen sobre sillas negras sobre mesas negras cayera tan vulgarmente como si fueran ilusiones traicionadas y dormir lo que no puedo dormir pegado como Un retrato negro como si fuera el cuero Que reviste esta tarde con hienas en el follaje crespo (En la televisión la cantante negra mira sus cartas mira su cuerpo) Y me despierto Como un ángel descongelado En el antijardín de una azotea mirando el inicio de una Derruida iglesia como una revelación Pero aliñado en crecida barba me voy de vueltas Como un conde que no soy que nunca fui Piedras barro que se cimentaron En casas desolados por un amor Consternado retorciéndose en la pared Oh este loco ermitaño que llevo cajonea mi espalda Se racima como un cáncer y miro al viejo que se atraganto Que se embruteció que se emputeció con estas constelaciones Discursos para neófitos imberbes que combaten Desde su cama a la muerte La muerte en paquetes de cigarros que fumas al amanecer y la ausencia de este hombre que Te mira como una bocanada turbia en la ventana Que hace señales rusticas a medianoche Que llama y llama y timbran y timbran sin que nadie Lo escuche que escribe y sueña sin que nadie le sueñe Cansado sumamente agotado emprende su aislamiento Del mundo y espera a una extraña mujer con emoción Y con emoción se arrastra hasta envejecer Como un asno y junto a otros al unísono nos fuimos al mar donde me senté a llorar (Oh los pájaros de origami parecen cantar y picotear en la pantalla) No seguí tu olor tu bruto pantalón hasta los tobillos Tu piel como rasguños blancos en el sofá Que arranco insistentemente comprendiendo Que esto acaba que esto acaba Corre el viento suavemente en el jardín Calma mi ardor esta desviscerada soledad Bebo y no bebo en estos días que Tomo y no tengo que tomar En la barra negra cenizas un ovalado corazón Copas vasos coágulos de un amor imposible El jazz de las moscas Aligeradas en las bombillas de luz Desnudas hasta lo negro Gránulos de una blanca mujer que ame En un hotel del sur Polvo de una bestia que no recuerda Escuchando B-52s De rodillas para que tu lamas El romo esplendor de mis ojos Volando entre el humo de yerba Bajo la errancia de un Sagitario Caí como un cuerpo que cae Y sin trabajo Así en tu terco recinto En tus caderas que saben matar Que saben morir Arquitectura de un gemido Arpa negra en mi animal helado Erecto imparcialmente Y sin trabajo recluso solo y acostado Todo un mes oyendo tascando Dianas Rasgando tu preciosa perla con la lengua Tu sonrosado tajo por donde voy hormiga Y cinta nativo y triste como un sobaco Con mordeduras lentas y violentas Como una cleopatra en yeso Que me destapó los ojos muertos Mojado y cuello en camisas Fino eléctrico y repentino Como un beso robusto de carpintería Allí estoy flotando como un 1 Incorregible y a la distancia Todo sangre todo ruina y sin arrastre Reposo lunar? Mis pies estan en reposo? Resplandor de cuervos contra el cielo calvo Botellas restos grises Moho dactilar en la pared (Miren manadas de gliptodontes En la Soledad del arcopunko) chateo solo a lo monje pelando una caña negra hay soldaduras dolientes en tu pelo rubio y esponjoso En la hora incierta de antes de la mañana Rumorosa en que florea crespones de paz Que esta manchando el tinte claro de tus labios Y tu regresas presa de un futuro en ascuas Desde el pánico Después de la oscura paloma Del canto de los gallos en los aleros Ahogándose en la niebla de invierno Regreso Odiseo de los bares Encañonando a una rayada tarde de mayo Donde me he puesto a leer a Kierkergaard que es una tarántula negra Que nos envenena nos empecina con su ser Como tus muslos largos y duros Que amo sin saber que decir o sentir Viro mis lecturas pero ya es muy tarde Muy tarde para salir desde dentro de ti O fuera de ti Ahora que la niebla arropa la tarde Y las fronteras entre tu y yo se ensanchan Pero convencido e impaciente como esos Gallinazos que merodean tus calles ennegrecidas Quemando en su vuelo agitando sombras De lo que fui después como pisoteado periódico Lamentando un suicidio cuyos ecos Rebotan en el sexto piso y esta hermosa mujer que desciende y vuelve a su cuarto Y pone un cd en la computadora E inhala la mañana cargada de nubes mira el techo como un útero con imágenes preconscientes de horror y vacío barbitúricos o tumba drogas y la habitual extrañeza del día oh el pesimismo es un collarín sucio en la lengua del amante El horrible canto de la comunidad El eco negro del cisne En mi subsuelo negro inflamado Como tu vientre elástico que todo lo disuelve La solidez llanera de esa luna en batallas Con raquíticos hierros armas negras piel mudada Tu vello rubio antes del beso musgo pelífero Como una cueva en soberbia pose cerradura de dedos Garza lucífera circundando mi esfera Pero tras las trincheras oscuras bajo tus muslos hay Un rumor de tigres como engullendo falos Salivares como la pólvora deshaciendo lo alto Como si fueran aplacadas por el sermón de un Heidegger que hablaba de las SS o de Holderlin que Hacia agujeros a la catedral de ese cuerpo que se desploma Suavemente en el paisaje en el aroma que ondula tus ranuras El vestigio de lo que fue tromba susurrada oh eso fue un engaño de la SS decía alguien Suciedad and Suciedad Metaphysick en revolution que arrojaron al fuego Como muñecos de trapo o en cubos para borrachos hedonistas O de pervertidas tropas para que pensar en ti? Mayo del 68 o el muro de Berlín? Simplemente le abrí las piernas y la bese (La Nacional Geografic desempolva los Cantos de Rey Salomón) La luna gira y gira para encontrarnos En flacura de espejos Bebo y no bebo Ser y no ser 3 martinis puro para despejar la mañana tres para francis bacon que todo lo ve borroso barroso pensando o sentado en el Colony Room donde lee y ve y no toca al afeminado agente de la bolsa de valores que lo aqueja bebo y no bebo y ser y no ser porqué esto de existir? Los esbozos de la yerba Como plumones de ala al mediodía Rozan mis pies (En el ártico las ballenas azules cantan una triste canción lunar) Testículos en soledad Noche enana Un ser en marrón me observa desde la puerta Como un Velásquez falangista En tiempos de emboscadas Un beso y una bala es lo mismo (En la radio recitan Cuando tu llegaste como una contradanza con pañuelos Que caen como tus manos en mi bragueta ) El mismo nacionalismo con que se cubre mis boleros Negros con que se fuga el solsticio bajo tierra Xaballo largo como larga es la noche escandinava Donde olvide el rostro de una mujer Mas dulce que una urticaria Oh video negro punta En la mirada erecta del ojo De mis ojos negros como no son los tuyos Mi alba mujer de 30 plegarias de cada mes Como una zorra gris al amanecer Camina en la pálida arena lana ardiendo En los huérfanos hielos Oh mi mujer triste como un plato Que recorre como un instrumental mi cuerpo Y este cuerpo colgado y descolgado Resplandeciendo en tus pupilas como erizos Y esa luz como un chasquido como un scherzo En la mansión pintada por Arnold Bucklin Atempestada con reminiscentes llamas donde se cría un Vorvokola hermoso Como un David de Miguel Angel Y las ramas desnudas pueblan los jardines del sur Y las campesinas iban y venían hablando de José María Bordando coronas de yantén con cantos y lamentos Este canto se pasma En un tubo de canciones tristes Canciones campesinas Ser o no ser beber o no beber Estoy centrífugo Y sé que una súplica tuya Me hará añicos Barriéndome de este lamento ruinoso como una quimera Black Love A Erika Meier. a modo de un adiós Pero el amor es un largo adiós En el bar de las luces apagadas Me he vuelto como un anciano A revolverlo todo He vuelto Odiseo sin nadie que le sirva Algo de tus migajas de tu tenacidad de ablandar las cosas Y vagar y vagar en mi cuarto sin luz Y recordar sin despertarme todavía Como este recuerdo de ti de tu perfume loco de subterráneas aguas Que se violentan desde tu nuca Como aviones nocturnos en mi pecho (En el techo los gatos ronronean a la luz de la tarde) Y bajo la noche impar como ojos blancos como una costra rasguñada Moviéndose en la mar Entre rapadas sonrisas y devorado sueño Que me embiste con su sobriedad macabra Estrechándome los cuencos de los ojos Como si fueran vendajes sicóticos Y cambiante realidad Donde veo tu rostro resplandeciendo en un plato Construyendo mi lengua en andamiajes efímeros Y donde algo de mi como algo roto desde su origen sobre sillas negras sobre mesas negras cayera tan vulgarmente como si fueran ilusiones traicionadas y dormir lo que no puedo dormir pegado como Un retrato negro como si fuera el cuero Que reviste esta tarde con hienas en el follaje crespo (En la televisión la cantante negra mira sus cartas mira su cuerpo) Y me despierto Como un ángel descongelado En el antijardín de una azotea mirando el inicio de una Derruida iglesia como una revelación Pero aliñado en crecida barba me voy de vueltas Como un conde que no soy que nunca fui Piedras barro que se cimentaron En casas desolados por un amor Consternado retorciéndose en la pared Oh este loco ermitaño que llevo cajonea mi espalda Se racima como un cáncer y miro al viejo que se atraganto Que se embruteció que se emputeció con estas constelaciones Discursos para neófitos imberbes que combaten Desde su cama a la muerte La muerte en paquetes de cigarros que fumas al amanecer y la ausencia de este hombre que Te mira como una bocanada turbia en la ventana Que hace señales rusticas a medianoche Que llama y llama y timbran y timbran sin que nadie Lo escuche que escribe y sueña sin que nadie le sueñe Cansado sumamente agotado emprende su aislamiento Del mundo y espera a una extraña mujer con emoción Y con emoción se arrastra hasta envejecer Como un asno y junto a otros al unísono nos fuimos al mar donde me senté a llorar (Oh los pájaros de origami parecen cantar y picotear en la pantalla) No seguí tu olor tu bruto pantalón hasta los tobillos Tu piel como rasguños blancos en el sofá Que arranco insistentemente comprendiendo Que esto acaba que esto acaba Corre el viento suavemente en el jardín Calma mi ardor esta desviscerada soledad Bebo y no bebo en estos días que Tomo y no tengo que tomar En la barra negra cenizas un ovalado corazón Copas vasos coágulos de un amor imposible El jazz de las moscas Aligeradas en las bombillas de luz Desnudas hasta lo negro Gránulos de una blanca mujer que ame En un hotel del sur Polvo de una bestia que no recuerda Escuchando B-52s De rodillas para que tu lamas El romo esplendor de mis ojos Volando entre el humo de yerba Bajo la errancia de un Sagitario Caí como un cuerpo que cae Y sin trabajo Así en tu terco recinto En tus caderas que saben matar Que saben morir Arquitectura de un gemido Arpa negra en mi animal helado Erecto imparcialmente Y sin trabajo recluso solo y acostado Todo un mes oyendo tascando Dianas Rasgando tu preciosa perla con la lengua Tu sonrosado tajo por donde voy hormiga Y cinta nativo y triste como un sobaco Con mordeduras lentas y violentas Como una cleopatra en yeso Que me destapó los ojos muertos Mojado y cuello en camisas Fino eléctrico y repentino Como un beso robusto de carpintería Allí estoy flotando como un 1 Incorregible y a la distancia Todo sangre todo ruina y sin arrastre Reposo lunar? Mis pies estan en reposo? Resplandor de cuervos contra el cielo calvo Botellas restos grises Moho dactilar en la pared (Miren manadas de gliptodontes En la Soledad del arcopunko) chateo solo a lo monje pelando una caña negra hay soldaduras dolientes en tu pelo rubio y esponjoso En la hora incierta de antes de la mañana Rumorosa en que florea crespones de paz Que esta manchando el tinte claro de tus labios Y tu regresas presa de un futuro en ascuas Desde el pánico Después de la oscura paloma Del canto de los gallos en los aleros Ahogándose en la niebla de invierno Regreso Odiseo de los bares Encañonando a una rayada tarde de mayo Donde me he puesto a leer a Kierkergaard que es una tarántula negra Que nos envenena nos empecina con su ser Como tus muslos largos y duros Que amo sin saber que decir o sentir Viro mis lecturas pero ya es muy tarde Muy tarde para salir desde dentro de ti O fuera de ti Ahora que la niebla arropa la tarde Y las fronteras entre tu y yo se ensanchan Pero convencido e impaciente como esos Gallinazos que merodean tus calles ennegrecidas Quemando en su vuelo agitando sombras De lo que fui después como pisoteado periódico Lamentando un suicidio cuyos ecos Rebotan en el sexto piso y esta hermosa mujer que desciende y vuelve a su cuarto Y pone un cd en la computadora E inhala la mañana cargada de nubes mira el techo como un útero con imágenes preconscientes de horror y vacío barbitúricos o tumba drogas y la habitual extrañeza del día oh el pesimismo es un collarín sucio en la lengua del amante El horrible canto de la comunidad El eco negro del cisne En mi subsuelo negro inflamado Como tu vientre elástico que todo lo disuelve La solidez llanera de esa luna en batallas Con raquíticos hierros armas negras piel mudada Tu vello rubio antes del beso musgo pelífero Como una cueva en soberbia pose cerradura de dedos Garza lucífera circundando mi esfera Pero tras las trincheras oscuras bajo tus muslos hay Un rumor de tigres como engullendo falos Salivares como la pólvora deshaciendo lo alto Como si fueran aplacadas por el sermón de un Heidegger que hablaba de las SS o de Holderlin que Hacia agujeros a la catedral de ese cuerpo que se desploma Suavemente en el paisaje en el aroma que ondula tus ranuras El vestigio de lo que fue tromba susurrada oh eso fue un engaño de la SS decía alguien Suciedad and Suciedad Metaphysick en revolution que arrojaron al fuego Como muñecos de trapo o en cubos para borrachos hedonistas O de pervertidas tropas para que pensar en ti? Mayo del 68 o el muro de Berlín? Simplemente le abrí las piernas y la bese (La Nacional Geografic desempolva los Cantos de Rey Salomón) La luna gira y gira para encontrarnos En flacura de espejos Bebo y no bebo Ser y no ser 3 martinis puro para despejar la mañana tres para francis bacon que todo lo ve borroso barroso pensando o sentado en el Colony Room donde lee y ve y no toca al afeminado agente de la bolsa de valores que lo aqueja bebo y no bebo y ser y no ser porqué esto de existir? Los esbozos de la yerba Como plumones de ala al mediodía Rozan mis pies (En el ártico las ballenas azules cantan una triste canción lunar) Testículos en soledad Noche enana Un ser en marrón me observa desde la puerta Como un Velásquez falangista En tiempos de emboscadas Un beso y una bala es lo mismo (En la radio recitan Cuando tu llegaste como una contradanza con pañuelos Que caen como tus manos en mi bragueta ) El mismo nacionalismo con que se cubre mis boleros Negros con que se fuga el solsticio bajo tierra Xaballo largo como larga es la noche escandinava Donde olvide el rostro de una mujer Mas dulce que una urticaria Oh video negro punta En la mirada erecta del ojo De mis ojos negros como no son los tuyos Mi alba mujer de 30 plegarias de cada mes Como una zorra gris al amanecer Camina en la pálida arena lana ardiendo En los huérfanos hielos Oh mi mujer triste como un plato Que recorre como un instrumental mi cuerpo Y este cuerpo colgado y descolgado Resplandeciendo en tus pupilas como erizos Y esa luz como un chasquido como un scherzo En la mansión pintada por Arnold Bucklin Atempestada con reminiscentes llamas donde se cría un Vorvokola hermoso Como un David de Miguel Angel Y las ramas desnudas pueblan los jardines del sur Y las campesinas iban y venían hablando de José María Bordando coronas de yantén con cantos y lamentos Este canto se pasma En un tubo de canciones tristes Canciones campesinas Ser o no ser beber o no beber Estoy centrífugo Y sé que una súplica tuya Me hará añicos Barriéndome de este lamento ruinoso como una quimera