Infierno y purgario en Malcolm Lowry
Muchos son los autores que han hecho del alcoholismo materia literaria, pero pocos han retratado las desdichas y miserias del licor con el lirismo, la objetividad y la intensidad de Malcolm Lowry. La explicación a tanta lucidez es bien sencilla: la literatura para Lowry era un espejo que no le devolvía otro reflejo que el de su propia existencia. Como recordaría su viuda, Margerie, en 1962, prologando una edición póstuma, 'Ultramarina', su primera novela, fue el resultado de su temprana llamada del mar, acuciado por las lecturas de Conrad, O'Neill y la proximidad del hogar paterno al puerto de Liverpool. Obedeciendo a un mismo motivo, 'Bajo el volcán', su obra maestra, es el resultado de su larga experiencia como alcoholico.
Maldito entre los malditos, a su constante afán por la autodestrucción hay que sumar una increíble mala suerte, que jalona su biografía de desgracias tan grotescas como las distintas perdidas de sus manuscritos –el de la novela inédita 'En lastre hacia el Mar Blanco' ardió durante un incendio de su casa en 1944, 'Bajo el volcán' hubo de ser reescrita varias veces por semejantes motivos–, para ponerla punto y final con esa asfixia, acaecida mientras el más grande de los escritores alcohólicos dormía, que le llevaría a la tumba el 27 de junio de 1957. Si, como decía William Blake, hay un camino a través del infierno, no hay duda de que Malcolm Lowry decidió seguirlo.
Aunque la historia de la literatura canadiense le considera un autor propio, no sin motivos ya que el mismo Lowry acabó adquiriendo aquella nacionalidad, el escritor vio la luz por primera vez en Birkenhead (Inglaterra) el 21 de julio de 1909. De temperamento inquieto, según cuentan sus notas biográficas y se desprende de la lectura de sus novelas, todas ellas autobiográficas, apenas concluidos los estudios secundarios en Leys, un colegio de Cambridge, se enroló –gracias a los oficios de su padre, quien en un exceso de buena voluntad le llevó en su lujosa limusina al puerto, procurándole así, sin proponérselo, la animadversión del resto de la tripulación– en un carguero que salió de Liverpool en 1927 con rumbo a Extremo Oriente. Fruto de aquella singladura, que tras cruzar el Canal de Suez le llevaría a Shanghai, Hong Kong, Yokohama, Singapur y Vladivostock, nacería 'Ultramarina', primera novela de Lowry, publicada en 1933. Si bien en ella uno de nuestros más prestigiosos críticos –quien pese a dar cuenta de tamaño desatino se permite denostar la obra de Lowry– pretende ver una primera versión de 'Bajo el volcán', lo que en realidad se nos refiere en sus páginas es la aventura de un muchacho que quiere demostrarse a sí mismo que es un hombre entre otros hombres. 'Ultramarina' ya presagia los grandes asuntos sobre lo que girara la obra de Lowry: la búsqueda del más alto ideal humano en la degradación, los extraños lazos que unen a la gracia con la culpa y la representación mediante símbolos de la realidad más acuciante.
Estas serán las principales cuestiones sobre las que versará 'Bajo el volcán' (1947), en esta ocasión sintetizadas en las últimas horas del exconsul inglés, en lucha contra los fantasmas que pueblan su cerebro, en la Cuernavaca de 1938. Destaca entre esos espectros que agobian a Firmin –el cónsul en cuestión– un oscuro cargo de conciencia que le lleva a autodestruirse bebiendo, para alcanzar finalmente la muerte, a manos de un grupo de matones fascistas, completamente borracho y en un burdel. Como telón de fondo, la imposible reconciliación de Firmin con su ex mujer, Ivonne, y un mundo que se desmorona ante la guerra que se ve venir en Europa, simbolizado en un pequeño parque, imagen recurrente en la narración: "¿Le gusta este jardín, que es suyo? ¡Evite que sus hijos lo destruyan!", escribe Lowry una y otra vez reproduciendo la leyenda que intenta preservar dicho césped.
'Bajo el volcán', que condensa en sus capítulos una buena parte de los hallazgos de la novelística del siglo XX, es también un texto pródigo en técnicas cinematográficas. Ello es debido a que en 1935, después de haber estado internado en un hospital psiquiátrico de Nueva York –donde comenzara la redacción de 'Piedra infernal', texto que, no obstante su título, fue concebido como el purgatorio de una trilogía a la manera de Dante de la que 'Bajo el volcán' habría sido el infierno–, Lowry se traslada a Hollywood para emplearse como guionista. Pero el único guión que el atormentado novelista llegaría a concluir, basado en 'Suave es la noche', de Francis Scott Fitzgerald, está fechado en 1949 y nunca llegará a realizarse. Con anterioridad, ha sido expulsado de México y se ha instalado en la Columbia Británica.
Tras su muerte, acaecida en Sussex, durante un visita a Inglaterra, mientras trabaja en los relatos reunidos posteriormente bajo el título común de 'Escúchanos, señor, desde el cielo, tu morada' (1961), apareció 'Oscuro como la tumba donde yace mi amigo' (1968). Otra vez en el México que tanto le impresionara, esta última obra constituye una variación sobre el tema de 'Bajo el volcán'. Lowry vuelve a arremeter contra sí mismo, que en esta ocasión se nos presenta bajo el nombre de Sigbjørn Wilderness. Como con tanto acierto se apuntaba en la contraportada de su primera edición española (Bruguera, 1981), la novela constituye "una de las más eficaces armas de autoinspección que un escritor haya dirigido contra su propia imagen". El resto de la bibliografía de Malcolm Lowry es una colección de poemas aparecida en 1962 bajo el título de 'Selected Poems'.
Artículo sacado por internet.
31.3.10
El gran Malcolm Lowry (1909-1957. Uno de mis escritores favoritos)
Infierno y purgario en Malcolm Lowry
Muchos son los autores que han hecho del alcoholismo materia literaria, pero pocos han retratado las desdichas y miserias del licor con el lirismo, la objetividad y la intensidad de Malcolm Lowry. La explicación a tanta lucidez es bien sencilla: la literatura para Lowry era un espejo que no le devolvía otro reflejo que el de su propia existencia. Como recordaría su viuda, Margerie, en 1962, prologando una edición póstuma, 'Ultramarina', su primera novela, fue el resultado de su temprana llamada del mar, acuciado por las lecturas de Conrad, O'Neill y la proximidad del hogar paterno al puerto de Liverpool. Obedeciendo a un mismo motivo, 'Bajo el volcán', su obra maestra, es el resultado de su larga experiencia como alcoholico.
Maldito entre los malditos, a su constante afán por la autodestrucción hay que sumar una increíble mala suerte, que jalona su biografía de desgracias tan grotescas como las distintas perdidas de sus manuscritos –el de la novela inédita 'En lastre hacia el Mar Blanco' ardió durante un incendio de su casa en 1944, 'Bajo el volcán' hubo de ser reescrita varias veces por semejantes motivos–, para ponerla punto y final con esa asfixia, acaecida mientras el más grande de los escritores alcohólicos dormía, que le llevaría a la tumba el 27 de junio de 1957. Si, como decía William Blake, hay un camino a través del infierno, no hay duda de que Malcolm Lowry decidió seguirlo.
Aunque la historia de la literatura canadiense le considera un autor propio, no sin motivos ya que el mismo Lowry acabó adquiriendo aquella nacionalidad, el escritor vio la luz por primera vez en Birkenhead (Inglaterra) el 21 de julio de 1909. De temperamento inquieto, según cuentan sus notas biográficas y se desprende de la lectura de sus novelas, todas ellas autobiográficas, apenas concluidos los estudios secundarios en Leys, un colegio de Cambridge, se enroló –gracias a los oficios de su padre, quien en un exceso de buena voluntad le llevó en su lujosa limusina al puerto, procurándole así, sin proponérselo, la animadversión del resto de la tripulación– en un carguero que salió de Liverpool en 1927 con rumbo a Extremo Oriente. Fruto de aquella singladura, que tras cruzar el Canal de Suez le llevaría a Shanghai, Hong Kong, Yokohama, Singapur y Vladivostock, nacería 'Ultramarina', primera novela de Lowry, publicada en 1933. Si bien en ella uno de nuestros más prestigiosos críticos –quien pese a dar cuenta de tamaño desatino se permite denostar la obra de Lowry– pretende ver una primera versión de 'Bajo el volcán', lo que en realidad se nos refiere en sus páginas es la aventura de un muchacho que quiere demostrarse a sí mismo que es un hombre entre otros hombres. 'Ultramarina' ya presagia los grandes asuntos sobre lo que girara la obra de Lowry: la búsqueda del más alto ideal humano en la degradación, los extraños lazos que unen a la gracia con la culpa y la representación mediante símbolos de la realidad más acuciante.
Estas serán las principales cuestiones sobre las que versará 'Bajo el volcán' (1947), en esta ocasión sintetizadas en las últimas horas del exconsul inglés, en lucha contra los fantasmas que pueblan su cerebro, en la Cuernavaca de 1938. Destaca entre esos espectros que agobian a Firmin –el cónsul en cuestión– un oscuro cargo de conciencia que le lleva a autodestruirse bebiendo, para alcanzar finalmente la muerte, a manos de un grupo de matones fascistas, completamente borracho y en un burdel. Como telón de fondo, la imposible reconciliación de Firmin con su ex mujer, Ivonne, y un mundo que se desmorona ante la guerra que se ve venir en Europa, simbolizado en un pequeño parque, imagen recurrente en la narración: "¿Le gusta este jardín, que es suyo? ¡Evite que sus hijos lo destruyan!", escribe Lowry una y otra vez reproduciendo la leyenda que intenta preservar dicho césped.
'Bajo el volcán', que condensa en sus capítulos una buena parte de los hallazgos de la novelística del siglo XX, es también un texto pródigo en técnicas cinematográficas. Ello es debido a que en 1935, después de haber estado internado en un hospital psiquiátrico de Nueva York –donde comenzara la redacción de 'Piedra infernal', texto que, no obstante su título, fue concebido como el purgatorio de una trilogía a la manera de Dante de la que 'Bajo el volcán' habría sido el infierno–, Lowry se traslada a Hollywood para emplearse como guionista. Pero el único guión que el atormentado novelista llegaría a concluir, basado en 'Suave es la noche', de Francis Scott Fitzgerald, está fechado en 1949 y nunca llegará a realizarse. Con anterioridad, ha sido expulsado de México y se ha instalado en la Columbia Británica.
Tras su muerte, acaecida en Sussex, durante un visita a Inglaterra, mientras trabaja en los relatos reunidos posteriormente bajo el título común de 'Escúchanos, señor, desde el cielo, tu morada' (1961), apareció 'Oscuro como la tumba donde yace mi amigo' (1968). Otra vez en el México que tanto le impresionara, esta última obra constituye una variación sobre el tema de 'Bajo el volcán'. Lowry vuelve a arremeter contra sí mismo, que en esta ocasión se nos presenta bajo el nombre de Sigbjørn Wilderness. Como con tanto acierto se apuntaba en la contraportada de su primera edición española (Bruguera, 1981), la novela constituye "una de las más eficaces armas de autoinspección que un escritor haya dirigido contra su propia imagen". El resto de la bibliografía de Malcolm Lowry es una colección de poemas aparecida en 1962 bajo el título de 'Selected Poems'.
Artículo sacado por internet.
30.3.10
Ryszard Kapuscinski el Heródoto de estos tiempos
Las aventuras que el hombre hace y que a la vez tienen de épica y crónica son las que muy pocos espíritus pueden transmitir en toda su amplitud, a las nuevas generaciones de hombre y mujeres ofreciéndoles, la verdad y la belleza con que esta colmado el mundo en que vivimos. Este espíritu se llama Kapuscinski con un acendrado afán de viajar, de cruzar fronteras y encontrarse con sus semejantes, contra viento y marea y hacerse de sus vidas el motor de sus profundas reflexiones periodísticas, que nos ha legado para la posteridad como es el principio de honestidad y dedicatoria que debe tener todo aquel que profesa la delicada labor de informar, es el ejemplo que los “comunicadores” actuales carecen de sobremanera. Estamos en la era de la farsa, de la mentira mas temeraria que el mundo de ahora nos bombardea en sus medios de información, que con toda impunidad y desparpajo nos vienen vendiendo como si fueran hechos verosímiles que, debemos asimilar se quiera o no se quiera.Veritas non veritas decían los romanos. Los libros de este autor son venganzas sutiles que el corrigió enmendándoles la plana a otros medios de su tiempo y el de ahora, que para él fueron pequeñas gotas que explican el universo: personas que van desfilando mutiladas por las guerras el hambre las injusticias y las esperanzas rotas, personas que tienen grandes cosas que contar si alguien como un sacerdote los escucha atentamente. Esta aptitud fue su legado y sus principios.
“A ti te ha tocado vivir en una época despreciada” nos dice en un verso de su libro “A modo de despedida de B. J.”El nuevo Heródoto ha sufrido en carne propia varias conflagraciones partiendo desde su natal Varsovia en la Segunda Guerra Mundial, donde padeció hambre y frío. Nos dice en uno de sus escritos “Allí sólo quedaron huesos trastos/ y moho y polvo y la costra de la herrumbre/ y el silencio /roto en ocasiones / por el crujir del hierro y los gritos de mando”.
La guerra lo empuja a salir de su tierra natal Polonia y recorre Italia, India y China después, al continente negro, donde fue testigo de las revoluciones e independencias.
Desde esos márgenes enviaba despachos telegráficos a una agencia polaca para la que trabajó por medio mundo. En medio de todo estas desgracias humanas el logro traspasar no solo fronteras físicas sino idiomáticas, culturales y étnicas para buscar al hombre para vivirlo desde dentro y ofrecer al mundo una nueva esperanza que late allí donde las mas grandes desgracias se seban con los mas débiles, con los que padecen el hambre de este mundo.
Publico Ébano , Viajes con Heródoto, El Emperador y un libro de poesía. Aquí alguna muestra.
Estoy lleno de dudas
Estoy lleno de dudas
Busco palabras
La imagen que veré en ala imaginación
No quiere adoptar
formas nítidas
está
lejos
velada
y a pesar de que me fuerzo la vista
no se acerca
no cobra vida
es más
cuando la observo
durante mucho tiempo
se aparta
y desaparece para siempre
Al final
al final
todos
nos encontraremos
sin intercambiar palabras
sin intercambiar miradas
ni gestos
a pesar de que desde entonces
ya para siempre
estaremos juntos
A modo de oración
Te elevo a las alturas
Te elevo más allá de las nubes
Te elevo a las estrellas
Estas tan cerca al sol
Que sus rayos
Me ciegan
Y dejo de verte
Cierro los ojos
Me apresa la oscuridad
Me apresa la soledad y el miedo
¿Por qué te he elevado tanto
Que ya no te puedo ver?
Enfermedad
No quería ver el día
No quería ver el sol
Sólo la oscuridad
La oscuridad
Apretaba los párpados
Para que ni un rayo
Lograra colarse
En mi interior
Porque entonces hubiera visto
Que allí reina el vacío
Desde el invisible principio
Hasta el invisible final
29.3.10
Cartas desde la azotea.
Salí de mi atalaya cansado de hablar con Dios
Me fui directo al mercado donde vi a las burkas del Ramadan
Cargando frutas frescas agitando sus faldas con imágenes
De edificios y alucine que eran de Nueva York
Y que cada sacudida eran movimientos sísmicos y que estaban derrumbándose
En mi corazón
Pero ellas olían a frutas frescas
De dátiles salados y confituras de Arcángeles
Pero que fue de aquella que se largó hacia los campos
En extraña callejuela parlando lengua de botellas estrelladas
Ardiendo como un palo
En privadas conjeturas?
En antiguas herramientas en sánscritos inenarranable
Inmensas estampidas de lagartijas
Mujeres que me veían y yo las veía
Allí turbando los suelos
Negras como una gallina
Suaves sencillas
Plumas
Somáticas paradas en esa piedra ocupada
como si fuesen banderas que se izan al azar
Purísimas de pelvis purísimas de afuera
Purísimas de ayunos
Purísimas de mayo
Positivas
En negativo
Paseándose con estos ojos de perro que las mira
Una y otra vez
Como queriendo ser feliz
Rebasándolas en todo
Como un retrato
De tamaño desmedido
Como esta erección
Oh virgen mía?
22.3.10
Cartas desde la azotea.
Cartas desde la azotea.
Yo preservo la vida ahorro energías combato mi ansiedad Me masturbo diariamente y me baño por la noches Matías lo sabe a él le pregunto cuantas veces lo hemos hecho? Cuantas veces el solo me ha jalado de un lugar a otro para decirme al oído que no voltee porque si lo hago habrá una decepción enorme al caer la luz en mis ojos que son sensibles a la luz que de lleno me iré al agujero que de lleno me amargare por la puras que de lleno me sembrara de coles tristes en el estomago que de lleno se pudrirá lo que amo lo que quiero proteger ya no con un condón sino con aquella lucidez de la primeras mañanas después de un combate feroz en que el se esfuerza por resucitarme porque en realidad debo decirles que no estoy muerto ni loco solo algo sonámbulo por las repentinas madrugadas que se abisman cuando no los espero y salgo de convoy en convoy perdiendo mis manos perdiendo mis piernas o tal vez algo de este hombre que esta a mi costado que se apega como una costra extraña y famosa como si fuera una enfermedad pero esa enfermedad no tiene cura y yo lo se y yo lo entiendo y Matías también lo sabe y el lo entiende que esto no es fácil de asumir entre granadas y morteros entre las balas de aquí o de allá entre esos espacios que hay del polvo que me lleva el viento y yo con el que llena a los ojos que esos ojos que no siento ya o que ya se derritieron al calor de la lunatumba que no es mas que un mal recuerdo de mi infancia junto con Matías que lo ve siempre salir pero yo no lo veo sino en mis sueños que no se que habrá en ellos solo son derretidos hielos en la mano Te digo mi amiga inconfesable que esto me esta pasando camino como si fuera ayer y no hay camino en fragilidad porque todo lo siento es frágil el suelo el asfalto negro camino algo alelado de tanto fulgor como esas ondas que hacen las bombas cuando estallan en lo mas hermoso que hay en la lomas oscuras donde tengo que arrodillarme o parapetarme cuando algo zumba y zumba cosiendo la tarde que cae en mis lentes o en el cristal de una luna de otoño Mi querida amiga desde lo mas alto te digo que no es difícil de ver las cosas que se mueven Yo disparo imbatiblemente sin renunciar a la vida en días de lluvia o de tormentas en días de tempestades que se mueven como si fueran dinosaurios que nunca cazamos no cazamos a nadie ni a aves ni a perros que por allí vagan Es mas bien a Matías y a mi que nos quieren azuzar con palabras con flechas con balas con arena con cielo o con nubes así nos quieren tener como trofeos para sus hogares que no quisimos entrar porque no somos de allí no somos de aquí Hace calor lo debes sentir por mis cartas lo debes sentir por mis estupefacientes que tomo por mis licores que tomo por las mujeres que hay aquí que no quieren a nadie Siempre me preguntan de donde soy de donde vengo y yo les digo que caí del cielo en una noche muy oscura cuando Dios no estuvo Y no me creen Estoy cansado de que no me crean Aquí escasea el día escasea todo Llegare algún día?...
Conocí a Rodolfo Hinostroza
Wony 1983 Centro de Lima. 4 de la tarde. Época Kloaka Roger Santiváñez nos dijo que un poeta importante mayor que nosotros venía o que ya estaba en camino. Teníamos a la sazón 20 tantos años yo al menos 23. La luz de aquel verano en el recinto donde fundamos el Movimiento estaba dorada . Al fondo la sombra sempiterna y misteriosa como si quisiera ocultar juergas o personajes que podrían salir o hacerse realidad en un cerrar o abrir de ojos nos amenazaban con su fantasmal presencia Abajo donde la venerable señora María atendía la tarde era mas clara aunque estuviera ayudado por los fluorescentes encendidos a esas horas . Parroquianos españoles se reunían al borde de la puerta que daba a la calle .Ellos eran los primeros en venir y ya con el tiempo transcurridos estaban en su punto de climax osea borrachos gritando y conversando como si estuvieran discutiendo el origen del mundo y su posterior debacle o como si estuvieran mentándose la madre sin saber porque . Tenían los rostros irascibles y rojos de tanta grita. Todos ellos frisaban los 50 años o mas. Nunca cruce palabras con los veteranos ibéricos. Solo saludaba y a la distancia. Yo no los entendía y eso que ser Kloakas se podría decir que fue nuestra marca una forma comportamiento daba mucho que desear según consta la leyenda que nos habíamos granjeado aun así éramos unos niños un gentleman dulces en nuestros tratos. (Y pensar que muchos después en mi primer año de viaje a las Europas recién pude entender que esto era su forma de relacionarse de conversar amenamente y entre grandes amigos).
Cercano ya a las 5 de la tarde un hombre en camisa sube las escaleras del segundo piso del bar restaurante con un andar pausado como de cansancio se acercaba lentamente a la mesa pero sin antes otear por todos lados mirando si habían conocidos . Una cómplice mirada a nuestra mesa hace mas su resolución de acelerar los pasos. Parecía que venia de muy lejos de alguna región de la tierra que no sabíamos donde quedaba. Una sonrisa amplia y amable se desprendía de su rostro ya curtido por el tiempo de quien lo sabe todo.
“La llamada del padre alta como un penacho de plumas y el tacto como la pringamoza de aquellos baños. ¿Recuerdas? Las aguas ferrosas que calentaban tu cuerpo tenían colores de serpiente plana, y la tierra se había descosido en sus espacios, y llevábamos nuestra infancia como un estandarte sin sombra, entre paraísos de yesos, y ángeles larvados y la tía apócrifa. De ella digo, ¿qué digo?, que en sus ojos ardían mis espaldas de estaño y que se había fugado cuando las hogueras carcomían la noche de San Juan. Se me había advertido, se me había repetido: “Octavio, Octavio, una gran ola salió del río cuando tú nacías. Nos salvamos porque las campanas sonaron a muerto y la familia había cavilado toda esa madrugada. Trepamos a los cerros y durante todo un día vimos morir a un pueblo. El Huascarán nos miraba y entonces fue que sentimos su blancura imperdonable”… el autor de estos bellos poemas de ese ya mítico libro “Consejero del lobo” estaba entre nosotros por esos años residía en una ciudad europea y esta era su primera escala en Lima después de muchos años de ausencia y su primer contacto con jóvenes poetas que lo admiraban. Dio la mano a Róger que lo conocía unos días antes cuando estuvo de juerga en el bar Juanito de Barranco y lo invito a que se diera una vuelta por el Centro y conociera no solo a los poetas sino a los miembros del novísimo Movimiento Kloaka.. Lógicamente la conversa se torno caótico los asedios no solo de preguntas sobre la poesía la escritura, de su vida del arte y la cultura e incluso sobre su breve paso por Cuba en los años 60s entre otros temas eran disparados desde todos los ángulos y de algunos francotiradores que se asomaban desde otras mesas. Recuerdo que el poeta se explayo sobre un libro en ese entonces famoso La diosa blanca de Robert Grave (escritor poeta erudito británico autor de la novela Yo Claudio ) que el autor de Contranatura conoció en persona en una isla paradisíaca.
Las botellas de cervezas iban y venían los pitos de marimba con el humo de los cigarros se mezclaban el alboroto se hacia mas grande en un momento la mesa donde ya estaba atiborrada de gente y de los miembros de Kloaka quedo chica. El segundo piso del Wony era ya una fiesta que atraía la atención de los parroquianos de abajo del primer piso por lo variopinto de los que intervenían fumaban o se emborrachaban alrededor de ella.
Rodolfo parecía un espantapájaro con los pelos revueltos y la mirada torcida por la yerba . El tiempo transcurría Llevábamos mas de cuatro horas de charla El poeta sintió el cansancio alzo la mirada hacia el rostro rojo de Roger y le dijo que lo acompañara a tomar su taxi porque ya era tarde y ya estaba bueno y tenia que cortarla de una vez Y así sucedió se levanto se despidió bebió su ultimo trago de cerveza y se fue.
Fue asi como conocí al poeta.
Caleidoscópica mirada sobre las calles de Lima la P
Caleidoscópica mirada sobre las calles de Lima la P
Calle Mayor
*Por Dalmacia Ruiz-Rosas.
Desde hace un tiempo se viene hablando de ciertas manifestaciones artísticas al aire libre, escenificadas más exactamente en el centro de Lima. Esta nota trata de indagar sobre los orígenes de esta nueva actitud y prefigura ciertos hitos para lo que se podría llamar la historia del arte al paso en el Perú.
El denominado Movimiento Kloaka nació en setiembre de 1982, en la habitación del poeta Róger Santiváñez , sito en Villacampa, distrito del Rímac. Surgió de un encuentro en el desaparecido restorán Wony (centro de Lima) entre el autor mencionado y la poeta Mariela Dreyfus. Fueron convocados los entonces estudiantes sanmarquinos Edián Novoa y Guillermo Gutiérrez. Luego se integrarían el poeta Domingo de Ramos, José Alberto Velarde, Mary Soto, Enrique Polanco, y Julio Heredia. El debut del grupo ocurrió en el vargallosiano bar de La Catedral, actuando como invitados los conjuntos musicales Durazno Sangrando y Kola Rock; también se expuso un cuadro de gran formato de Enrique Polanco.
Por aquel entonces nadie daba un medio por estos aprendices de artistas; al contrario, el nombre que habían escogido y su aptitud de vanguardista, concitaba, cuando no la indiferencia , de la escena cultural en Lima. Sin embargo Kloaka continuó con sus recitales, como el del 21 de abril de 1983, en el Auditorio Miraflores, contando con la música del grupo Del Pueblo, mñas la pintura de Polanco y Caballo Cuenca, e invitando a otros poetas de la generación del 80, como José A. Mazzotti, Rafael Dávila-Franco, el arequipeño Osvaldo Chanove. El MK cerró su ciclo con la presentación del 21 de febrero de 1984- en el citado auditorio- cuando Fernando Bryce (hoy en Alemania) destrozó su batería, mientras el poeta Frido Martín- impecablemente vestido de corbata michi-tomaba té y procedía a una delirante lectura de textos entresacados de la Biblia y el Directorio Telefónico.
Pasa el tiempo Polanco y Heredia viajan a China. Mary Soto a Centroamérica. Velarde se establece en Francia, e imprime dos revistitas llamadas Kloaka Internacional, así como el libro ganador de los Juegos Florales de La Católica (1986): Una aproximación a S. Colonia y otros poemas, de Rodrigo Quijano.
Algunos periodistas ironizan sobre Kloaka llamándolos punk achorado o remedo de Sex Pistols. La burla llega hasta Rafo León, quien como Pepe del Salto habla del poco perfumado olor de los kloacas, mientras eso es justamente lo excitante para su pareja La China Tudela. Jorge Pimentel de HZ, declara: “No sirve para nada” y Rodolfo Hinostroza afirma: “Promocionan un producto que no existe”.
Luego viene el silencio. Cuando surge el movimiento del rock subterráneo (Leuzemia, Narcosis, etc.),Lima queda notificada que los manifiestos de Kloaka no eran un capricho para el autobombo, sino una cruda realidad que cobraba sus propios matices-autónomos-en la letra y ritmo de los subtes. Esto ya es 1985.
En diciembre de ese año aparece el primer y único disco de Leuzemia. Las maquetas –demo- se multiplican, la movida se masifica.
En 1987 regresa Polanco de la China y se convierte en el cotizado pintor actual. Asalto al Cielo Editores con el apoyo incondicional de Pancho Alcázar lanza la antología poética La Última Cena (Velarde, Mendizábal, Santiváñez, D. Ruiz Rosas, Heredia, Chirinos, De Ramos, Dávila-Franco, Ángeles, Mazzotti, Quijano y Frisancho). Al año siguiente, el mismo sello edita “Arquitectura del espanto” de Domingo de Ramos: El Chico que se declaraba con la mirada, de Santiváñez, y Reino de la necesidad, de Jorge Frisancho.
El 14 de setiembre del año pasado, dentro del ciclo de poesía peruana contemporánea del Instituto Cultural Peruano Soviético, tocó el turno de Pablo Guevara y Domingo de Ramos. Unos jóvenes subtes interrumpieron la lectura de Guevara y pidieron a gritos que De Ramos lanzara un Manifiesto que había prometido. Otros escritores reaccionaron en defensa de Pablo, motivando –a su vez- la convocatoria denominada Tánatos Go Home (2 de noviembre) que posteriormente originó al Comité Killka que se estrenaba con un homenaje a Jhon Lennon, el 9 de diciembre último en la calle Quilca del centro de Lima. El 14 de febrero apareció el primer número de la revista Comité Killka, con un recital callejero en que participaron Piero y los musikos, Voz Propia y Delpueblo. Hace un par de meses, el poeta Antonio Cisneros presentó El libro de los muchachos chinos de Julio Heredia, editado por el Comité Killka. De igual modo, ya está en circulación y con el mismo sello Casa sin puerta de José Velarde. Y este 30 de agosto, el CK presenta el número 2 de su revista con el tema-símbolo de Santa Rosa de Lima. El comité lo forman Mary Soto, Edián Novoa, Santiváñez, Domingo de Ramos, Pablo del Valle y el plástico PP Lucho García de las canteras subte de Las Bestias.
Aparecido en la Revista Sí el 26 de agosto de 1990
*Poeta sanmarquina fue integrante de HZ y aliada principal del Mov.Kloaka
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Artículo de la revista Sí 8/1990.
20.3.10
Del cuento del gran escritor José María Arguedas
La agonía de Rasu-Ñiti de José María Arguedas –
una relectura mítica
La ponencia examina el orden discursivo del cuento La agonía de Rasu-Ñiti (1962) de José María Arguedas con el fin de demonstrar que las distintas capas de texto siguien primordialmente a los principios de una narrativa mítica con la que Arguedas consigue instalar y generar unos procesos de significación que subvierten el paradigma de una lógica de representación del orden hegemonial introducido por los colonializadores.
Para ejemplicar la lógica de una presumida presencia real del signo mítico como índole anti-representativo conviene destacar el esfuerzo que Arguedas emprendió para superar el carácter supuestamente deficitario y monomedial de la escritura por medio de una evocación mimética del baile por el mismo texto: A través de una rígida estructuración rítmica del texto, Arguedas crea una coreografía narrativa que consigue sugerir aquellos efectos sinestéticos que a su vez provocan en el lector una sensación de ritmo, tiempo y estructura del baile de tijeras del gran dansak'.
En términos lingüísticos, el texto también se presenta como una narrativa mítica debido a su lógica figurativa: El hecho de que la figura mítica del dios Wamani no podría ser sustituida por un verbum propium resulta central para el entendimiento de enunciados míticos – central en el sentido de que la metaforicidad del símbolo constituye un factor esencial de la narrativa mítica y, con ello, de la estructura epistemológica del mito mismo: el Wamani como mitologema se califica por una "sobredeterminación de un sentido inagotable" (RICOEUR) que no deja limitarse a narrar un significado denominable o verificable, o sea, una facticidad referencial, sino que presume narrar una realidad transempírica en la cual se interrelacionan el logos con la lexis y el mito.
Petra Schmid
Freie Universität Berlin (FU)
Dahlem Research School
History and Culture Studies
19.3.10
Al poeta, el habla le sea dada
Al poeta, el habla le sea dada
Aproximaciones a la poética de Domingo de Ramos
Por Gonzalo Portocarrero.
Domingo de Ramos se acerca a ese poeta que hay en todos nosotros. Y al aproximarse nos guiña el ojo; se trata de invitarnos a jugar con las palabras en un lugar más allá de lo corriente. La propuesta nos seduce así que nos adentramos en la escucha. Fluye entonces ese torrente de palabras y nos vamos quedando en un asombro que abre la intuición y el deseo. Ese es el lugar adonde hemos sido convocados. Comprendemos, entonces, que el llamado de Domingo implica renunciar a la expectativa de un entendimiento rápido y preciso. En realidad, estamos invitados a sentir, a dejarnos impresionar, a suspender el deseo de control. Y lo que obtenemos son impresiones, libres, fragmentos que fluyen según una lógica levísima, inasible, que (des)aparece en su propio proceso de emergencia.
Es necesario un estudio a fondo de este universo poético. En cualquier forma, la primera marca de su poesía es la libertad de su voz. Domingo corre sin miedo hacia los precipicios del sentido. Esta es su apuesta. Y así logra vislumbrar el territorio de lo humano. El ritmo de su voz es acelerado y decidido. Sus versos parecen atropellarse pues antes que el eco de uno se haya apagado ya está el siguiente. Se genera entonces esa simultaneidad entre lo que se recuerda y lo que ya viene. Estamos suspendidos en una sorpresa que nos abre a lo ignoto. Nos damos cuenta entonces que con su palabra libre Domingo se cuela por las grietas de lo cotidiano, que revela ese mundo que nos rodea pero del cual estamos separados. Entonces, ya fuera de nuestra rutina, estamos en un mundo primordial, amplísimo; por allí están están nuestros deseos olvidados, nuestras promesas desfallecidas. Al distinguirlas, sonreimos. Todo puede ser con la condición que encontremos los nombres precisos. Es la magia del lenguaje.
La poesía de Domingo es tan propia que se impone sobre nuestras anticipaciones. Vivimos entre fantasías que no nos atrevemos a explorar. Pero Domingo no tiene miedo. Y habla, y habla, y goza hablando.
La poesía de Domingo posee una frescura insolente y altiva. Domingo es el dueño de la palabra y no se deja arrastrar hacia lo reiterado. En su voz amanece un mundo que siendo el mismo es, también, otro, porque la obra del deseo, la presencia plena del poeta, hace visible el fértil caos de lo que recién se inicia. “Gracias Domingo por hacernos ver de otra manera, por soplarnos en el oído para voltear nuestra mirada a la complejidad infinita de la vida.”
Sociólogo y maestro de la Universidad Católica.
8.3.10
2.3.10
Aquí como generalísimo de la letras
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